Sr Presidente si usted no tiene una idea, le presto una…
A problemas complejos, soluciones complejas
La complejidad del sistema mundo en la actualidad, enfrenta a los Estados a tomar medidas diferentes y diversas, dado que ya no existe una receta única para enfrentar los problemas que poseen los países, en especial los países de Latinoamérica.
Mediando el 2022 Argentina vive otro “año de la marmota” y reacciona como sociedad de la misma forma que lo ha hecho en situaciones similares.
Desde la economía mundo la deuda externa de Argentina es uno de los problemas que la atraviesa cual objeto extraño dentro del entramado socio político de nuestro corpóreo país, incomodando, retrasando y perjudicando cual una “enfermedad recurrente”.
Pero la deuda interna, la cual se puede observar desde muchos puntos de vista es uno de problemas mas importantes de quienes habitan el suelo argentino. Es así como post 2001 el entonces Presidente Néstor Kirchner les planteó a los tenedores de nuestra deuda, que necesitábamos tiempo para pagar y realizó uno de los mejores canjes de deuda de la historia.
Esta vez una de las decisiones, entre tantas que hay que tomar, tiene que ver con una situación similar, pero se trata de la deuda interna de cada familia argentina. Hoy el problema de la inflación podría ser resuelto en parte, liberando y dando liquides a cada uno de los ingresos de cada grupo familiar ya sea que posean ingresos formales o ingresos informales. Gran parte de cada unidad familiar encuentra comprometido un alto porcentaje de sus ingresos en deudas de crédito, ya sea préstamos personales, hipotecarios, tarjeta o informales. Padecen de la escalada de los altos intereses y el cáncer de los altos costos financieros. Es decir que lo que queda del salario una vez pagado los compromisos internos debe enfrentar los desafíos de supervivir frente a una canasta que aumenta debido al proceso inflacionario. Siendo que la inyección de dinero mediante aumentos vuelve a provocar sistemáticamente un nuevo proceso inflacionario.
Es por ello que es necesario “ganar tiempo” y dar la oportunidad de sin cortar la cadena de pago cada argentino y argentina pueda recuperar salario. Para ello es necesario combatir al capital financiero especulativo, el verdadero capital enemigo que hay que combatir, sobre todo cuando comienza a prestar a sumas de intereses de casi tres dígitos.
Es necesario y urgente, generar políticas de Estado para que cada unidad familiar pueda desendeudarse con créditos blandos a plazo largos, al menos 100 meses, de esa forma si un grupo familiar hoy posee comprometido un 60 por ciento de sus ingresos en créditos puedan restructurar su deuda a fin de que se liberen al menos un 40 por ciento, lo cual generaría un aumento de la disponibilidad del 40 por ciento que sumado al 40 por ciento restante por dar un ejemplo volvería a la recuperación del salario de forma tal que no generaría inflación. El pueblo trabajador, ósea la ciudadanía, volvería a empoderarse y regresaría a sumar grados de libertad que ha perdido en parte de la última década.
Se frenaría la especulación, volverían a cerrar esos “locales pseudoformales” que prestan “dinero ya”, que aparecen en cada ciudad y pueblo en cada momento de turbulencia económica especulando con la ansiedad y necesidad de llegar a fin de mes toda vez que comienzan estos procesos desestabilizadores, los cuales llegaron como la judicialización de la política a ser las mejores campañas electorales de espacios de poder enquistados en lo peor de nuestra argentina.
