La vida de Máximo Thomsen desde la cárcel

Máximo Thomsen ya no es el líder del grupo de amigos que solía salir a bailar y mostrar su poder a los golpes, hoy en día pasó a ser el más odiado y luego de una fuerte pelea, se alejó de ellos.

De hecho, tras alejarse de sus amigos, mostró duros signos de depresión y se conoció una nota en la que aseguró sentir “claustrofobia”, pidió disculpas por darle patadas al buzón (la celda donde lo alojan) y pidió ver a un pastor y leer la Biblia.

Todo esto alertó a las autoridades del Servicio Penitenciario, quienes temen que intente quitarse la vida. En consecuencia, el joven que recibió cadena perpetua por el asesinato de Fernando Báez Sosa está constantemente monitoreado y asistido por médicos y psiquiatras.

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