La provincia de Buenos Ayres, con su extenso territorio y diversa población, enfrenta desafíos significativos en seguridad y desarrollo económico. Con un promedio de 750 homicidios anuales en la última década, representando el 30% del total nacional y más del 70% concentrados en el Conurbano, la situación es alarmante. Solo el 44% de estos casos tiene un autor identificado, reflejando la complejidad de los problemas de seguridad. En respuesta a esta crisis, la clave no reside únicamente en políticas punitivas o «tolerancia cero», sino en un enfoque de conjunto que abarque desde la desconurbanización hasta la revitalización productiva.
La inseguridad en la provincia refleja problemas estructurales más profundos, exacerbados por la concentración demográfica en el Conurbano, que viene desde principios del S.XX, y ha fomentado un entorno propicio para la criminalidad debido a la falta de oportunidades económicas y sociales. La Doctrina Justicialista subraya la dignidad humana, el bien común y la organización comunitaria como fundamentales para construir una comunidad más justa y segura. Desde esta perspectiva, es crucial abordar las causas subyacentes de la desigualdad y la exclusión.
El concepto de «Comunidad Organizada», promovido por el Gral. Juan D. Perón, enfatiza una comunidad justa y segura, unida y organizada, donde todas las personas humanas puedan participar plenamente en la vida económica, social y política. Esto implica no solo desconurbanizar áreas sobrepobladas, sino también fomentar el desarrollo integral de la provincia mediante la creación de nuevas comunidades productivas. Este enfoque no solo reconstruirá el tejido social, sino que también fomentará la solidaridad y el bienestar común entre los bonaerenses.
Frente a propuestas de soluciones punitivas rápidas, como aumentar el número de cárceles al estilo «bukele» o reducir la edad de imputabilidad, es crucial reconocer que estas medidas no atacan las raíces profundas de la criminalidad. Se requiere una visión estratégica a mediano y largo plazo que promueva políticas de poblamiento, revitalice las áreas menos pobladas y promueva nuevas oportunidades económicas y sociales en toda la provincia.
La desconurbanización no solo aliviará la presión sobre el Conurbano, sino que también permitirá un crecimiento económico más equilibrado y sostenible. Tomando lecciones de experiencias exitosas como la ciudad de La Punta en San Luis, Buenos Ayres podría implementar un modelo adaptado a sus necesidades, enfocándose en proyectos agrícolas sostenibles, cooperativas y centros educativos técnicos que impulsen el desarrollo local y regional.
La implementación efectiva de estas estrategias requiere una conducción política comprometido y eficiente, así como la mejora en la transparencia fiscal y la recaudación municipal. Es esencial eliminar la economía informal y fortalecer la gestión financiera local para financiar proyectos de desarrollo sostenible.
Es fundamental también garantizar una distribución equitativa de recursos y oportunidades entre todas las áreas productivas de la provincia, promoviendo así un equilibrio regional y una mayor armonía social. Un enfoque de conjunto que combine la seguridad con el desarrollo económico y educativo será crucial para transformar Buenos Ayres en una provincia más segura, próspera y justa para todos sus habitantes.
La provincia de los bonaerenses enfrenta desafíos complejos que requieren soluciones integradoras y a mediano plazo. Adoptar un enfoque centrado en valores de solidaridad, dignidad y desarrollo comunitario no solo mejorará la seguridad, sino que también sentará las bases para un futuro más próspero y humanista para todos los bonaerenses.

Luis Gotte
La trinchera bonaerense
