Una batalla judicial en Boulogne logró detener la construcción de un barrio privado sobre 10 hectáreas del ex Batallón de Arsenales «Esteban de Luca».
La Justicia falló a favor de los vecinos en dos instancias y reconoció que el emprendimiento inmobiliario podría causar «un perjuicio irreparable o de muy difícil recomposición ulterior» en la localidad de Boulogne, impidiendo así el avance del barrio privado.
Cabe resaltar que Boulogne Sur Mer es hoy una de las zonas con menor cantidad de espacios verdes de San Isidro.
Un metro cuadrado por habitante: el déficit verde de Boulogne
Boulogne es la localidad más extensa y poblada de San Isidro, con casi 80 mil habitantes.
Sin embargo, cuenta con apenas 1 m² de espacio verde público por persona, muy por debajo de los 10 m² recomendados por normativas provinciales y los 15 m² que sugiere la OMS.
El predio del ex Batallón de Arsenales «Esteban de Luca», ubicado entre la estación ferroviaria de Boulogne y la Panamericana, funciona desde la creación del barrio como «un gran pulmón oxigenador y regulador de la temperatura«, según plantea la Asamblea Vecinal.
Este espacio evitará que un Boulogne barrio privado tome parte del terreno, garantizando así el pulmón verde.
Además, cumple una función clave en el drenaje de precipitaciones debido a los recurrentes anegamientos en la calle Ipiranga.
Los cuestionamientos legales al nuevo barrio privado en Boulogne
La obra fue encargada a la constructora Rukan por «Santa Rita Desarrollos Sociedad Anónima Unipersonal».
El proyecto contempla la venta de 49 lotes de 300 a 750 m² cada uno, delimitados por la avenida Rolón, las calles Ipiranga y Serrano, y el Cuartel Boulogne.
Estos son delimitados por la avenida Rolón, las calles Ipiranga y Serrano, y el Cuartel Boulogne.
La Asociación Civil «Para Todos Porque es de Todos» —conformada por la Asamblea Vecinal de Boulogne y vecinos de otros barrios— logró frenar las obras a fines de septiembre mediante una medida cautelar.
El barrio privado planificado en Boulogne enfrenta muchas trabas legales debido a esta medida cautelar.
Entre los principales cuestionamientos judiciales se destacan que no se realizó ninguna audiencia pública, como marca la normativa para estos desarrollos.
Además, no se completó ni actualizó el estudio de impacto ambiental, que data de hace más de 8 años.
«Talaron una hectárea entera de árboles nativos, con predominio de cina-cina, y destruyeron otro bosque que había en el lugar», advierte Silvina Thomas, de la organización vecinal.
Boulogne: el parque público que será boulevard privado
En enero, la Municipalidad de San Isidro anunció la creación de un «nuevo parque público» junto al permiso de obra para Rukan.
Según la Comuna, «con más de una hectárea, el parque de Ipiranga implicará una transformación integral con mayor seguridad y mejor tránsito».
Sin embargo, los vecinos denuncian que se trata de un boulevard que separaría los sentidos de circulación de Ipiranga y funcionaría como entrada al barrio cerrado.
Este solo separaría los sentidos de circulación de Ipiranga y funcionaría como entrada al barrio cerrado.
«Dicen que hacen un parque, pero es un boulevard que sirve de entrada al barrio privado«, advierte Mariana García, de la asamblea vecinal.
Según la Ley de Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo de la provincia de Buenos Aires, todo emprendimiento de subdivisión del suelo debe ceder al menos el 10% de la superficie al uso público.
La Asamblea Vecinal sostiene que el parque lineal anunciado no cumple con esta exigencia.
De concretarse el proyecto, el único parque que le quedaría a Boulogne sería el Carlos Arenaza, ubicado en la calle General Lamadrid 186.
Este «es muy chico para la población que tiene el distrito y está lejos de lo que marca la ley», afirma Silvina Thomas.
Todos los martes desde hace más de un año y medio, la Asamblea de Vecinos se manifiesta cerca de las 19 en la puerta del predio del futuro Boulogne barrio privado.
«Parque Boulogne 100% verde. No al loteo», reza la bandera que enarbolan.
«Nosotros queremos que el 100 por ciento del terreno sea verde y abierto a la comunidad«, sostiene Mariana García.
Para los vecinos de Boulogne, la posición es clara.
«Hay situaciones donde deben primar los derechos colectivos por sobre los privados, para beneficio de futuras generaciones«.

