En una decisión que marca el inicio de una nueva etapa en las relaciones bilaterales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves 29 de enero la reapertura total del espacio aéreo para vuelos comerciales hacia y desde Venezuela.
La medida pone fin a casi seis años de restricciones aéreas y ocurre tras una serie de eventos políticos de alto impacto que han transformado el panorama del país sudamericano en las últimas semanas.
Puntos clave del anuncio:
–Reapertura Comercial: El mandatario dio instrucciones al Secretario de Transporte para que la prohibición de vuelos directos, vigente desde mayo de 2019, llegue a su fin.
–Acuerdo con el nuevo liderazgo: Trump justificó la medida tras mantener conversaciones con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien asumió el mando luego de la detención y traslado de Nicolás Maduro a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico.
–Acción de la FAA: La Administración Federal de Aviación (FAA) de EE. UU. ya ha procedido a retirar las restricciones críticas y los avisos (NOTAM) que pesaban sobre el espacio aéreo venezolano, despejando el camino legal para las aerolíneas.
Reacción de las aerolíneas
El anuncio generó una respuesta inmediata en el sector aeronáutico. American Airlines confirmó que ya se encuentra en contacto con las autoridades federales para restablecer sus rutas directas próximamente, incluyendo conexiones desde ciudades como Miami, Nueva York y Houston hacia Caracas.
Por su parte, otras compañías regionales como Copa Airlines ya habían adelantado el reinicio de algunas frecuencias a principios de mes, ante la estabilización de las condiciones operativas en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía.
Un cambio de estrategia
Este movimiento se suma al levantamiento parcial del embargo petrolero anunciado también esta semana, motivado por reformas en la ley de hidrocarburos venezolana. Trump aseguró en rueda de prensa desde la Casa Blanca que los ciudadanos estadounidenses podrán viajar de forma «segura» muy pronto y elogió la cooperación del liderazgo actual para facilitar esta transición.
Aunque la seguridad sigue siendo una prioridad para Washington, el envío de personal diplomático a Caracas para estudiar la reapertura de la embajada sugiere que la normalización de los «cielos» es solo el primer paso de un plan más amplio de estabilización regional.
