En un giro sin precedentes para la corona británica, la Policía del Valle del Támesis detuvo este jueves al hermano del rey Carlos III, anteriormente conocido como el príncipe Andrés, bajo la sospecha de «mala conducta en un cargo público».
La detención se produjo esta mañana en la finca de Sandringham, en Norfolk, donde el exduque reside actualmente tras haber abandonado su hogar en Windsor a principios de mes. Según los primeros reportes de la BBC, las autoridades investigan si Andrew compartió información confidencial con el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein durante su etapa como enviado especial de comercio del Reino Unido.
Agentes policiales también realizaron registros simultáneos en propiedades vinculadas al exmiembro real en los condados de Berkshire y Norfolk.
A través de un comunicado oficial, el rey Carlos III expresó su «más profunda preocupación» ante la noticia, pero fue tajante al señalar que «la ley debe seguir su curso». Este mensaje refuerza la postura de distanciamiento que la monarquía ha mantenido desde que Andrew fue despojado de sus títulos militares y patrocinios reales el año pasado.
La familia de Virginia Giuffre, quien acusó al exmonarca de abuso sexual hace años, celebró el arresto afirmando que «nadie está por encima de la ley, ni siquiera la realeza». Aunque Andrew siempre ha negado las acusaciones, esta detención marca el punto más bajo de una caída en desgracia que comenzó con su desastrosa entrevista televisiva en 2019.
En el Reino Unido, el cargo de mala conducta en un cargo público es un delito grave que puede conllevar penas de hasta cadena perpetua en los casos más extremos.
