Emergencia en el sector textil: la actividad se desplomó un 26% interanual y ya se perdieron 19.000 empleos

Un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) revela un escenario crítico: la producción opera a mínimos históricos, afectada por la caída del consumo interno y el avance de las importaciones.

La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más oscuros de las últimas décadas. Según el último relevamiento de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), el sector registró una caída de casi el 26% interanual, consolidándose como una de las ramas industriales más golpeadas por la actual recesión económica.

Números en rojo y capacidad ociosa

El informe destaca que el retroceso no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia que se profundizó en el último año. Los datos más alarmantes incluyen:

Capacidad instalada: Durante los últimos meses, el sector funcionó apenas al 35% de su capacidad total, lo que significa que gran parte de la maquinaria en las fábricas permanece apagada.

Segmentos críticos: Los rubros más afectados fueron los tejidos y el acabado de productos, junto con los hilados de algodón, que sufrieron desplomes superiores al 30%.

Empleo: La crisis ya se cobró más de 19.000 puestos de trabajo desde finales de 2023.

Causas de la tormenta perfecta

Desde el sector advierten que la industria enfrenta una «tormenta perfecta». Por un lado, la fuerte baja en el consumo debido a la pérdida del poder adquisitivo ha vaciado los locales de indumentaria. Por otro lado, la apertura de importaciones y la percepción de que la ropa nacional es cara en comparación con alternativas externas —fomentada por asimetrías impositivas y de costos de materia prima— han desplazado a la producción local.

Un futuro incierto para las PyMEs

La preocupación es total entre las pequeñas y medianas empresas, que representan el 80% del entramado productivo del sector. Referentes industriales señalan que, de no mediar medidas que alivien la carga tributaria o incentiven el consumo, el riesgo de nuevos cierres de fábricas centenarias —como ya ha ocurrido en meses anteriores— sigue latente.

«El sector opera bajo un régimen de supervivencia», advierten desde las cámaras empresariales, mientras las cifras oficiales confirman que la indumentaria y el calzado son los rubros que más terreno pierden en la canasta básica de los argentinos.

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