En un giro decisivo para la estabilidad energética y el comercio marítimo mundial, el gobierno de Irán ha anunciado este viernes la reapertura completa del Estrecho de Ormuz para todos los buques comerciales. La medida se produce tras la entrada en vigor de un alto el fuego de diez días entre Israel y el Líbano, negociado con la mediación de Estados Unidos.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, confirmó a través de sus redes sociales que el paso estratégico estará «completamente abierto» durante lo que resta del periodo de tregua. No obstante, aclaró que el tránsito deberá seguir las rutas coordinadas previamente establecidas por la Organización Portuaria y Marítima de Irán.
Reacción inmediata de los mercados
El impacto del anuncio fue instantáneo en los mercados globales:
–Petróleo: El barril de crudo Brent registró una caída superior al 10%, situándose por debajo de los US$90.
–Comercio Global: Se espera que esta ventana de dos semanas permita descongestionar el flujo de barcos que permanecían bloqueados desde finales de febrero.
Un respiro bajo vigilancia
A pesar de la apertura, la tensión persiste. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró el anuncio con cautela, asegurando que el bloqueo naval estadounidense sobre los puertos iraníes se mantendrá hasta que se alcance un acuerdo de paz permanente.
Mientras tanto, en París, una coalición de más de 40 países liderada por Francia y el Reino Unido se ha reunido para planificar una misión internacional que garantice la libertad de navegación a largo plazo, la cual incluiría el envío de buques de guerra y operaciones de desminado si el conflicto se reanuda.
El Estrecho de Ormuz es el punto de tránsito más crítico del mundo para el petróleo, por donde circula habitualmente cerca del 20% del consumo global. Su cierre parcial desde el 28 de febrero de 2026 había generado la mayor interrupción del suministro energético desde la década de 1970.
