El «Rey de los Esteros» consolida su imperio: ya son 50 los yaguaretés que habitan el Iberá

Tras siete décadas de ausencia, el mayor felino de América recupera su rol como depredador tope en Corrientes. Un hito de restauración ecológica que posiciona a la provincia como referente mundial en rewilding.

 Los Esteros del Iberá vuelven a ser testigos del rugido del yaguareté (Panthera onca). Luego de 70 años de extinción local en la provincia, la población silvestre en libertad ha alcanzado un hito histórico: 50 ejemplares recorren actualmente el humedal. Este éxito es el resultado de más de una década de trabajo ininterrumpido liderado por la Fundación Rewilding Argentina, con el apoyo del Gobierno de Corrientes y la Administración de Parques Nacionales.

El proyecto de reintroducción comenzó formalmente en 2012 con la construcción del Centro de Reintroducción del Yaguareté (CRY) en la isla San Alonso. El proceso alcanzó su punto de inflexión en enero de 2021, cuando se produjo la primera liberación: la hembra Mariuá y sus cachorros Karai y Porá se convirtieron en los primeros individuos en vivir totalmente libres en suelo correntino después de décadas.

Desde entonces, la población ha crecido de forma sostenida:

2018: Nacen Arami y Mbarete, las primeras cachorras nacidas en Corrientes en 70 años (dentro del CRY).

2021: Se inician las liberaciones de ejemplares con collares GPS para monitorear sus movimientos.

2022: Nacen los primeros cachorros concebidos y nacidos en total libertad, hijos de Arami y Jatobazinho.

2026: Se alcanza la cifra de 50 individuos libres, confirmada tras el reciente registro de una nueva cría de Porá en abril.

El retorno del yaguareté no es solo un logro simbólico. Como depredador tope, su presencia es vital para regular las poblaciones de otras especies y mantener el equilibrio del ecosistema de los esteros. Además, esta restauración ecológica ha transformado la economía regional: antiguos cazadores se han convertido en guías de naturaleza, impulsando un modelo de turismo de observación de fauna que genera empleo y orgullo en las comunidades locales.

Con el 10% de la población nacional de la especie ahora concentrada en Corrientes, el Iberá se consolida como un faro de esperanza para la conservación en Sudamérica, demostrando que es posible revertir la crisis de biodiversidad mediante el esfuerzo colectivo.

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