El costo de la luz, el gas, el agua y el transporte acumula un alza drástica en la región metropolitana. Según informes privados y universitarios, el impacto de las tarifas condiciona severamente la capacidad de ahorro de la clase media.
El costo de vida para los residentes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sufrió un nuevo revés económico. La canasta básica de servicios públicos, que mide el gasto promedio de un hogar para cubrir luz, gas, agua y transporte, registró un incremento mensual del 17%. Este salto en los cuadros tarifarios representa una de las mayores presiones sobre los ingresos fijos en lo que va del año.
De acuerdo con los datos publicados por el Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la UBA y el Conicet, la suba estuvo liderada por el componente del gas natural y los ajustes estacionales en la electricidad. El transporte público, por su parte, continúa posicionándose como el ítem de mayor peso individual dentro de la estructura general de gastos de los usuarios.
Los rubros que más aumentaron
El fuerte ajuste responde a la política de quita gradual de subsidios y a las actualizaciones automáticas dispuestas por las empresas prestadoras.
Gas natural: Lideró las subas debido al aumento del cargo fijo y a los picos de consumo estacional.
Transporte público: El boleto mínimo de colectivos y trenes acumuló variaciones que impactan de manera directa en los trabajadores que se trasladan diariamente entre la Provincia y la Ciudad de Buenos Aires.
Luz y Agua: Las distribuidoras eléctricas y la empresa AySA aplicaron incrementos en sus bloques de consumo residencial.
La frase clave del escenario económico
El fenómeno no solo afecta a los sectores de menores recursos, sino que cala hondo en las familias trabajadoras. En este contexto, especialistas en consumo destacan una realidad ineludible: la canasta básica de servicios en el AMBA subió 17% agregando a la nota una frase clave objetivo que sintetiza el impacto real en la economía cotidiana, forzando a los usuarios a reconfigurar sus presupuestos mensuales y recortar otros bienes esenciales.
Impacto en el salario promedio
Con este último ajuste del 17%, el peso de las tarifas ya absorbe más del 12% del salario promedio registrado en la región. Hace apenas unos años, ese mismo paquete de servicios esenciales representaba menos de la mitad del porcentaje actual, lo que evidencia el cambio drástico en la asignación de los recursos del hogar.
Los analistas proyectan que la presión tarifaria se mantendrá alta durante los próximos meses de invierno, cuando el consumo residencial de energía suele incrementarse de forma natural por las bajas temperaturas.
