A pesar de que el plazo legal estipulado para los funcionarios públicos vence originalmente el 31 de julio, la presión de la oposición y de sectores del propio oficialismo —encabezados por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich— obligaron a apurar los tiempos administrativos. Pese al hermetismo en Balcarce 50 respecto al día preciso, estrategas de la Casa Rosada no ocultan que la entrega se ubicaría de manera táctica en las vísperas del Mundial 2026, apostando a que el megaevento deportivo actúe como un factor de desplazamiento de la agenda mediática.
El frente judicial que cercaba al funcionario
Los equipos contables y legales de la Jefatura de Gabinete ultiman meticulosamente los detalles del formulario debido al frente penal que lidera el fiscal federal Gerardo Pollicita. La presentación busca responder a:
Indicios de incremento patrimonial: Explicar el origen de fondos para reformas millonarias y la adquisición de propiedades desde su llegada a la función pública.
Viajes al exterior: Justificar financiamientos de traslados particulares que encendieron alertas en la Oficina Anticorrupción.
Gesto al Gabinete: Destrabar la parálisis de otros ministros que, por orden interna, prefieren esperar a que Adorni exponga sus números antes de presentar los propios.
Mientras el oficialismo confía en que una «buena presentación» sepultará las sospechas de malversación, la falta de una confirmación en el calendario mantiene en vilo al arco político, a solo días de que venza el plazo autoimpuesto por el exvocero presidencial.
