Caso Agostina Vega: una testigo clave hundió a la dueña del Ford Ka y desarmó su coartada judicial

Un testimonio protegido bajo el nombre ficticio de «Carla» aportó datos estremecedores ante el fiscal Raúl Garzón. La exempleada de un bar vinculó a la detenida Soledad Andreani con redes de explotación sexual, venta de drogas y sumisión química, complicando de forma drástica su situación en la causa.

La investigación por el brutal femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, dio un giro de 180 grados en las últimas horas. Una testigo protegida se presentó ante la Justicia y brindó una declaración demoledora que destruye por completo la estrategia defensiva de Soledad Andreani, propietaria del Ford Ka negro utilizado para trasladar los restos de la víctima y actualmente detenida bajo el cargo de encubrimiento agravado.

La testigo, una ex-trabajadora del establecimiento comercial «Wachitas Bar», rompió el silencio ante el fiscal de la causa y arrojó luz sobre el oscuro entramado que rodea a los principales sospechosos. Según su relato, Andreani no era una simple prestadora involuntaria del vehículo, sino que lideraba una estructura ilícita dedicada a la venta de estupefacientes, sumisión química y explotación sexual de menores.

«No sabía con quién se había metido»

Durante su extenso testimonio, la mujer bajo identidad reservada afirmó de forma tajante que la dueña del Ford Ka conocía con absoluta precisión las actividades criminales desarrolladas en el entorno. «No sabía con quién se había metido», expresó respecto a la víctima, detallando el modus operandi con el que presuntamente captaban y sometían a jóvenes vulnerables.

Esta declaración invalida la coartada inicial de Andreani, quien días atrás se había manifestado ante los medios de comunicación como una víctima de las circunstancias, argumentando que su expareja la había engañado para usar el auto.

Nexos con el principal acusado

La testigo también apuntó de manera directa contra Claudio Barrelier, principal imputado y acusado por el homicidio triplemente calificado de la menor. El testimonio confirmó que Barrelier concurría de forma habitual a estos entornos con el objetivo explícito de «buscar trabajadoras sexuales», consolidando la hipótesis fiscal de que existía una estrecha complicidad operativa y delictiva entre él y Andreani mucho antes de la madrugada en que se descartó el cuerpo en el descampado de Ampliación Ferreyra.

Con este nuevo escenario técnico-probatorio, la querella representada por la familia de la adolescente anticipó que solicitará de manera inminente el agravamiento de la imputación para Soledad Andreani. La figura de mero encubrimiento agravado podría ser desplazada por cargos de participación necesaria o coautoría en un contexto organizado de trata y explotación, arriesgando una pena de prisión perpetua.

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