El mediocampista canadiense del Sassuolo debió ser trasladado de urgencia a un hospital tras una durísima entrada de Assim Madibo, quien terminó expulsado. La conmoción de los jugadores opacó el abultado triunfo por 6-0 en Vancouver.
Una tarde que estaba destinada a ser de pura fiesta y celebración histórica para el fútbol canadiense se transformó en un escenario de absoluto shock y dolor. Durante la segunda fecha del Grupo B de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el seleccionado local aplastó por 6-0 a Qatar en el BC Place, pero el resultado pasó a un segundo plano debido a la espeluznante lesión que sufrió su estrella del mediocampo, Ismaël Koné.
Corría el minuto 50 del segundo tiempo cuando el partido se detuvo por completo. En una disputa por la pelota cerca de la mitad de la cancha, el qatarí Assim Madibo barrió con vehemencia la pierna izquierda de Koné. El impacto fue letal: los micrófonos del estadio captaron el crujido del hueso y, de inmediato, el pie del canadiense quedó visiblemente desalineado, colgando en el aire.
Escenas de shock y lágrimas en el campo
La reacción de los futbolistas de ambos equipos reflejó instantáneamente la gravedad de la situación. Compañeros de Koné, como el delantero Jonathan David —quien anotó un hat-trick en el encuentro—, rompieron en llanto y se agarraron la cabeza al ver el estado de la pierna del volante.
El infractor, Assim Madibo, quedó estupefacto al notar el daño involuntario que había causado. Tras la intervención del VAR, el árbitro Cristián Garay anuló la tarjeta amarilla inicial y le mostró la tarjeta roja directa. Al percatarse de la magnitud de la lesión, el propio Madibo se tomó la cabeza, visiblemente quebrado emocionalmente, antes de enfilar hacia los vestuarios.
El cuerpo médico actuó con rapidez, colocándole una férula de inmovilización neumática en la pierna izquierda. Koné, de 24 años y actual figura del Sassuolo de Italia, fue retirado en camilla bajo una ensordecedora ovación del público local, a quien llegó a responderle levantando tímidamente el pulgar en señal de agradecimiento. El jugador fue trasladado inmediatamente a un hospital de Vancouver para someterse a una cirugía de urgencia por una doble fractura de tibia y peroné.
Un triunfo histórico con sabor amargo
En lo estrictamente deportivo, Canadá firmó la mayor exhibición ofensiva de su historia mundialista. Los goles de Cyle Larin, el triplete de Jonathan David, un tanto de Nathan Saliba y un gol en contra de Mohammad Manai sentenciaron el 6-0 definitivo ante un Qatar que terminó con nueve hombres por la expulsión previa de Homam El-Amin.
Sin embargo, el clima en el búnker canadiense tras el pitazo final era de luto deportivo. El director técnico, Jesse Marsch, se mostró profundamente afectado en la rueda de prensa: «Ismaël es una pieza fundamental, tiene un factor X que este equipo necesita. Escuché perfectamente el sonido del hueso al romperse. Estamos devastados por él, pero este grupo ahora tiene una motivación extra para jugar el resto del torneo en su honor».

