La conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) comenzó a debatir un cambio drástico en su estrategia de protesta. Ante la falta de respuestas gubernamentales a sus reclamos salariales y laborales, la central obrera evalúa abandonar los paros tradicionales de 24 horas para adoptar el modelo de protestas intermitentes y sectorizadas que caracteriza al sindicalismo francés.
Esta modalidad, conocida como «huelga a la francesa», consiste en activar ceses de actividades sorpresivos, de pocas horas, que rotan de forma continua entre diferentes sectores clave como el transporte, la educación, la salud y la administración pública. El objetivo principal de esta táctica es mantener un estado de conflicto permanente sin desgastar los ingresos de los trabajadores por el descuento de jornadas completas, multiplicando el impacto político y la visibilidad del reclamo.
Fuentes internas de la central de la calle Azopardo confirmaron que la propuesta gana terreno entre los sectores más combativos del gremialismo. Argumentan que los paros generales tradicionales perdieron efectividad frente a la postura inflexible del Poder Ejecutivo. En los próximos días se convocaría a un plenario de secretarios generales para definir la factibilidad técnica y el calendario de estas nuevas medidas de fuerza integradas.
