Adiós a Daniel Melingo: el genio multiinstrumentista que marcó a Los Abuelos de la Nada, Los Twist y la vanguardia del 2×4

El emblemático músico y multiinstrumentista falleció a los 68 años en su casa de Chacarita. Cofundador de Los Twist, exintegrante de Los Abuelos de la Nada y aliado de Charly García, reinventó la música porteña con su estilo único, arrabalero y teatral.

– La cultura popular argentina sufre una pérdida irreparable. Este martes 30 de junio de 2026, Daniel Melingo fue encontrado sin vida a los 68 años de edad en su departamento de la calle Estomba, en el barrio porteño de Chacarita. Según confirmaron fuentes allegadas, el genial artista padecía una enfermedad respiratoria de larga data por la cual se encontraba bajo cuidados paliativos en su hogar, donde fue hallado por uno de sus hijos.

Su deceso causó una profunda conmoción en el arco musical, ya que Melingo se mantenía plenamente activo y ensayaba para la presentación de su próximo álbum, Tangos bajos (Rework), planificada para el próximo 21 de septiembre en el Teatro Coliseo.

De las huestes del under a la consagración del rock

Nacido el 22 de octubre de 1957 en Parque Patricios, Melingo combinó desde joven la educación académica del Conservatorio Nacional con el pulso vibrante de la calle. Dueño de una versatilidad única que le permitía dominar el saxofón, el clarinete y la guitarra, dio sus primeros pasos profesionales a fines de los años 70 acompañando a la leyenda brasileña Milton Nascimento.

A comienzos de la década de 1980, se transformó en un engranaje clave de la primavera democrática y de la época dorada del rock nacional. Se integró a Los Abuelos de la Nada bajo el ala de Miguel Abuelo, donde inmortalizó clásicos como el reggae «Chalamán». En paralelo, en 1982 fundó junto a Pipo Cipolatti la irreverente banda Los Twist, inyectándole al panorama musical una dosis de humor y ritmos bailables a través de himnos generacionales como «Cleopatra (la reina del twist)» y «Hulla hulla».

Su talento indiscutido lo llevó también a formar parte de la mítica banda de Charly García a mediados de los 80, participando activamente en las giras y en la grabación de Piano Bar, uno de los discos más célebres de la historia musical argentina. Tras un exitoso paso por España, donde integró Los Toreros Muertos y fundó la agrupación Lions in Love, regresó al país a mediados de los 90 para dar inicio a su metamorfosis definitiva.

El hombre que reinventó el tango con pulso rockero

A partir de 1997, Melingo pateó el tablero de las etiquetas y se volcó por entero a las vísceras del tango. Con una voz cavernosa y rasgada, una estética marcadamente teatral inspirada en el cine expresionista y una devoción absoluta por el lunfardo y la poesía urbana, editó en 1998 el rupturista álbum Tangos bajos.

Aquel proyecto, mirado inicialmente de reojo por el ambiente más conservador del 2×4, se convirtió con el paso del tiempo en un clásico de culto. Su figura pasó a transformarse en el eslabón fundamental entre la rebeldía del rock y el misterio oscuro del arrabal, expandiendo su éxito a grandes escenarios de Europa con producciones aclamadas como Santa milonga (2004), Maldito tango (2007), Linyera (2014) y Oasis (2020).

A lo largo de su carrera tanguera obtuvo un Premio Gardel y el Diploma al Mérito de la Fundación Konex como uno de los mejores cantantes de tango de la década.

Con su partida física, el panorama artístico despide a un creador inclasificable y un vanguardista eterno que entendía que los géneros musicales eran solo herramientas técnicas. Su obra, libre de prejuicios y repleta de poesía marginal, queda sembrada para siempre en la identidad y en el oído de la cultura nacional.

Entradas relacionadas