El Gobierno eliminó trabas burocráticas para la importación y exportación de alimentos

Con el Decreto 697/2026, el Ejecutivo avanza en la desregulación del mercado alimentario. Se unifican controles en el SENASA, se acortan plazos administrativos a 30 días y los carnets de manipulación ya no tendrán vencimiento.

En una nueva ofensiva para desarmar la estructura burocrática del Estado, la gestión de Javier Milei oficializó una profunda reforma al Sistema Nacional de Control de Alimentos. La medida busca agilizar el ingreso de insumos, potenciar las ventas al exterior del sector agroindustrial y reducir el costo final de los productos en las góndolas argentinas.

A través de las redes sociales, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, definió los cambios como una medida orientada a lograr «alimentos más baratos para los argentinos y más alimentos argentinos para el mundo».

Los ejes centrales de la reforma alimentaria

La nueva normativa impacta de forma directa en los procesos logísticos, los estándares comerciales de las empresas y las obligaciones de los trabajadores del sector:

Fin de controles duplicados: Se unifican y concentran las competencias de fiscalización en el SENASA, eliminando la superposición de trámites entre distintos organismos públicos.

Aceptación de avales internacionales: El país amplía el reconocimiento automático para certificaciones de origen extranjeras y productos avalados bajo las normas del Codex Alimentarius (FAO/OMS). Esto abarca tanto a alimentos terminados como a aditivos, ingredientes y materiales de embalaje.

Aprobaciones exprés en 30 días: Las autoridades sanitarias contarán con un plazo máximo de 30 días hábiles para expedirse sobre solicitudes de registros nuevos. Si se supera ese lapso sin respuesta oficial, el comerciante quedará habilitado a usar el número de trámite para operar de forma provisoria.

Carnet de manipulación de alimentos de por vida: Los registros para empleados del sector pasan a tener validez nacional permanente y ya no requerirán renovaciones periódicas ni vencimientos.

Controles ex post en importaciones: Las inspecciones bromatológicas y sanitarias para productos importados se ejecutarán con posterioridad a su ingreso a plaza, exceptuando cargamentos con fallas documentales visibles o alertas de salud comprobadas.

Digitalización y reestructuración de organismos

El decreto también pone en marcha la creación de una Base Única de Datos administrada por el SENASA. Este sistema digital centralizará en tiempo real toda la información federal sobre laboratorios, establecimientos comerciales, inspecciones técnicas, habilitaciones sanitarias e infracciones en el territorio nacional. Las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tendrán la obligación legal de actualizar sus registros de forma diaria.

Por su parte, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) mantendrá bajo su órbita exclusiva las tareas específicas de su competencia material y participará junto a la Secretaría de Agricultura en la actualización del Código Alimentario Argentino (CAA).

Con este paso normativo, las autoridades apuntan a remover decenas de hojas de expedientes que demoraban meses las operaciones de comercio exterior, impulsando una mayor competencia del mercado local frente a proveedores internacionales.

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