El tradicional y residencial barrio porteño de Villa Devoto amaneció quebrado por el horror. Romina Calvo, una mujer de 40 años, fue asesinada a puñaladas en su casa ubicada en la calle Pedro Morán al 5200. El femicida, su esposo Walter Humberto Verón, de 56 años, fue detenido a pocas cuadras tras intentar quitarse la vida.
«Despertate, papá mató a mamá»
El trágico episodio ocurrió durante la madrugada del jueves. El drama familiar se desató en el interior de la vivienda familiar, equipada con un complejo sistema de cámaras que monitoreaba hasta los dormitorios.
La hija menor de la pareja, de apenas 8 años, presenció parte del ataque a través del sistema de monitoreo interno y corrió desesperada a la habitación de su hermano mayor, de 21 años. El joven, al encontrarse con la desgarradora escena de su madre sin vida, llamó de inmediato a los servicios de emergencia. Al arribar, los médicos del SAME constataron el fallecimiento producto de una importante hemorragia provocada por 40 heridas de arma blanca en la zona del cuello.
La captura y la macabra justificación
Tras el crimen, la Policía de la Ciudad desplegó un operativo cerrojo en la zona. Lograron localizar a Walter Verón a unos 200 metros de la vivienda. El agresor presentaba profundas heridas autoinfligidas en el cuello, el fémur y el abdomen, efectuadas presumiblemente con el mismo cuchillo de carnicero utilizado en el femicidio. Fue trasladado de urgencia bajo custodia policial al Hospital Vélez Sarsfield, donde permanece internado en estado grave.
Entre las prendas del atacante y en la escena del crimen, la Justicia secuestró una carta manuscrita clave para la causa. En el escrito, Verón intentó justificar el brutal ataque bajo supuestos problemas financieros de convivencia y despecho ante la decisión de la víctima de continuar su vida de forma independiente. «No la aguanto más, me quiere fuera de la casa» y «ahora quiere vivir la vida sin mí» fueron algunas de las violentas frases plasmadas en el papel, el cual cerró con un mensaje para sus hijos: «Lo lamento. Los amo hasta siempre. Papá».
El vínculo con «Pitty, la numeróloga» y un altar en el living
La investigación sumó aristas inesperadas tras las inspecciones de los peritos en la propiedad. En el living de la vivienda se encontró un altar con imágenes religiosas y oraciones destinadas a invocar a Verónica Asad, conocida públicamente como “Pitty, la numeróloga”, para que ayudara a la víctima en el plano económico. En su carta, el femicida también apuntó de forma explícita contra la famosa: «Esa Pitty le cambió la personalidad».
La propia numeróloga se mostró sumamente conmovida en declaraciones televisivas y confirmó que Romina Calvo era dueña de una franquicia de su marca de esencias y velas. «Era una persona espectacular. No podíamos creer lo buena persona que era y el talento que tenía», manifestó, detallando además que el hijo de la víctima la llamó esa misma madrugada para avisarle: «Mi mamá no va a poder ir a trabajar. Papá mató a mamá».
La causa penal quedó bajo la órbita del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 62, a cargo del juez Darío Bonanno, caratulada provisionalmente como femicidio y tentativa de suicidio. Los peritos informáticos analizan minuciosamente los discos rígidos de las cámaras de seguridad internas de la casa para reconstruir los minutos previos al letal ataque.
