Renunciaron los abogados de Facundo Moyano en la causa por presunta violencia de género

Los letrados Alfredo Gascón y Miguel Ángel Molina presentaron formalmente su renuncia a la defensa de Facundo Moyano, el exdiputado e dirigente sindical investigado por presuntas lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en perjuicio de su expareja, Candela Arizaga.

La dimisión, que se formalizó mediante un escrito ante la fiscalía interviniente, ocurre en un momento crítico de la investigación penal y deja al descubierto fuertes tensiones internas.

Los motivos de la renuncia: «Desavenencias insalvables»

Según confirmaron fuentes judiciales del caso, la salida de los abogados se justificó oficialmente bajo el concepto de «desavenencias insalvables en la estrategia de defensa». Los profesionales decidieron dar un paso al costado tras registrar diferencias irreconciliables con el propio Moyano sobre cómo debía continuarse el proceso legal.

Sin embargo, el trasfondo de la renuncia está ligado de forma directa a los últimos reveses judiciales del sindicalista:

Rechazo judicial clave: Horas antes de la dimisión, la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N.º 31, a cargo de la fiscal Florencia Nocerez, rechazó de manera contundente un pedido de la defensa para levantar la restricción perimetral que le impide a Moyano acercarse a menos de 300 metros de Arizaga o mantener cualquier tipo de contacto con ella.

Investigación por violación de la perimetral: Las tensiones entre Moyano y sus ahora exabogados se habrían agudizado luego de que la Justicia abriera una investigación paralela para determinar si el dirigente sindical violó la orden de restricción. La fiscalía comenzó a analizar los registros y cámaras de seguridad de un hotel céntrico de la Ciudad de Buenos Aires ante la sospecha de que ambos mantuvieron un encuentro clandestino, sumado a un presunto incumplimiento detectado cuando la Justicia constató que el exlegislador no se encontraba en el domicilio fijado en el barrio de Belgrano.

El origen de la causa

El expediente penal se inició tras un confuso y violento episodio ocurrido en la madrugada del 4 de agosto, en un edificio de la Avenida del Libertador al 5400, en el barrio porteño de Belgrano. Aquella noche, personal de la Policía de la Ciudad interceptó a Candela Arizaga (23 años) mientras corría semidesnuda por la calle. Uno de los agentes declaró que la joven manifestó en ese momento que Moyano la había golpeado y retenido contra su voluntad.

Tras este hecho, el dirigente fue detenido. Si bien recuperó la libertad pocas horas después, quedó estrictamente supeditado a las medidas cautelares vigentes.

A pesar de que semanas después la influencer presentó un escrito ampliatorio argumentando que no recordaba lo sucedido debido a un presunto «brote» por consumo de sustancias y negando haber sido víctima de violencia física, la fiscalía ratificó que la investigación sigue abierta para esclarecer los hechos.

Con el apartamiento de Gascón y Molina, la situación procesal de Facundo Moyano suma complicaciones técnicas. El dirigente gremial ahora se ve obligado a redefinir su equipo legal a contrarreloj, mientras la fiscalía avanza con las medidas de prueba y evalúa citarlo a una nueva declaración indagatoria por presunta desobediencia judicial.

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