Pettigiani la sorpresa electoral marplatense de cara a la intendencia

Mar del Plata empieza a mirar hacia 2027 y, en ese nuevo escenario, un nombre comienza a ganar protagonismo: Juan Manuel Pettigiani.

Todavía no existe una candidatura formal ni una definición electoral, pero su aparición en mediciones de opinión y el interés que despierta su figura permiten hablar de un fenómeno político que empieza a tomar forma.

El denominado “Factor Pettigiani” no es una estructura partidaria ni una categoría institucional. Es, en términos políticos, la capacidad que comienza a mostrar el fiscal federal para irrumpir en una discusión electoral dominada hasta ahora por dirigentes con trayectoria partidaria y estructuras territoriales consolidadas.

Y allí aparece una de las principales fortalezas de Pettigiani: no llega al debate de 2027 cargando con años de desgaste político.

Una figura que empieza a crecer por fuera de la política tradicional

La aparición de Pettigiani en las conversaciones sobre la sucesión municipal tiene un elemento distintivo: su recorrido profesional no nació dentro de los partidos políticos tradicionales.

Su perfil judicial le permite presentarse ante una parte del electorado como una figura asociada a la institucionalidad, la seguridad y el cumplimiento de la ley, tres cuestiones que pueden convertirse en ejes centrales de la campaña marplatense.

El debate sobre la inseguridad, precisamente, ya colocó su nombre en el centro de la conversación pública local. Un artículo publicado por Realpolitik utilizó la expresión “factor Pettigiani” para referirse al peso que su figura comenzó a adquirir en la discusión sobre seguridad en Mar del Plata.

El concepto, entonces, puede leerse políticamente: Pettigiani comienza a convertirse en una variable que el resto de los espacios debe observar.

El dato que encendió las alarmas políticas

Uno de los datos más significativos surgió de una medición de Zuban Córdoba y Asociados difundida en octubre de 2026.

Según esa medición, entre los marplatenses que conocen a Pettigiani y expresan una opinión definida, el fiscal alcanzó una imagen positiva proyectada del 60,77 por ciento, frente a un 39,23 de valoraciones negativas.

El número resulta particularmente significativo por tratarse de una figura que todavía no posee una estructura política tradicional equivalente a la de los principales dirigentes que ya se encuentran posicionados para 2027.

En otras palabras, Pettigiani aparece con una ventaja potencial: conocimiento y valoración positiva antes de atravesar una campaña electoral propiamente dicha.

Ese punto puede convertirse en uno de los principales activos del llamado Factor Pettigiani.

Seguridad, orden y una demanda que puede crecer

La elección de 2027 tendrá lugar después de un período en el que la inseguridad, la pobreza, la indigencia, la situación de las personas en situación de calle y el deterioro de determinados sectores urbanos pueden ocupar un lugar central en las preocupaciones de los marplatenses.

En ese contexto, el perfil de Pettigiani adquiere una particular relevancia. Su procedencia del ámbito judicial puede permitirle construir un discurso alrededor de conceptos como orden, seguridad, institucionalidad y autoridad del Estado, sin necesariamente quedar atrapado en las internas tradicionales de los partidos.

Ese posicionamiento podría resultar atractivo para un electorado que busque una alternativa diferente a los nombres que vienen protagonizando la política local.

Un factor que puede incomodar a todos

La principal consecuencia política de la aparición de Pettigiani es que obliga a recalcular estrategias.

Los sectores que ya trabajan en la sucesión municipal deberán preguntarse qué ocurriría si el fiscal finalmente decide competir.

No se trata solamente de cuánto mide Pettigiani en una encuesta. El verdadero interrogante es cuánto podría crecer una figura que todavía no atravesó el desgaste de una campaña, no quedó encerrada en una interna partidaria y puede presentarse como una alternativa relativamente nueva.

Ese es, precisamente, el corazón del Factor Pettigiani. Si su imagen positiva logra transformarse en intención de voto, el escenario electoral de General Pueyrredon podría sufrir una modificación importante.

¿Puede Pettigiani convertirse en el factor sorpresa de 2027?

La respuesta todavía está abierta. No existe, al menos por ahora, una candidatura oficial de Juan Manuel Pettigiani ni una confirmación pública definitiva sobre su participación electoral. Por eso, cualquier afirmación sobre una postulación debe ser presentada como una posibilidad y no como un hecho consumado.

Pero la política también se construye alrededor de expectativas. Y la expectativa ya existe.

El dato de imagen positiva, la instalación de su nombre en el debate sobre seguridad y la posibilidad de que una figura proveniente del ámbito judicial pueda saltar al terreno electoral conforman una combinación que merece atención.

En una elección en la que podrían enfrentarse estructuras partidarias tradicionales, dirigentes con experiencia de gestión y nuevas expresiones políticas, Pettigiani tiene la posibilidad de ocupar un espacio propio.

El nombre que puede cambiar las cuentas

La gran pregunta para 2027 no es solamente quién será candidato a intendente de General Pueyrredon.

También será quién consiga interpretar mejor las preocupaciones de los marplatenses. Y allí Juan Manuel Pettigiani puede tener una oportunidad.

Si consigue convertir su reconocimiento público en una construcción política, transformar su imagen positiva en intención de voto y articular un mensaje centrado en seguridad, orden e institucionalidad, el llamado Factor Pettigiani podría dejar de ser una expresión periodística para convertirse en uno de los fenómenos electorales más importantes de Mar del Plata.

Por ahora, el tablero todavía está abierto. Pero hay algo que parece cada vez más difícil de negar: Juan Manuel Pettigiani ya empezó a ser un nombre que la política marplatense mira de reojo.

Y cuanto más se acerque 2027, más difícil podría resultar ignorarlo.

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