PASAN LAS PASO? ✍ Carlos Fara

El sistema de primarias abiertas necesita tres reformas básicas para recuperar legitimidad: que 1) el voto no sea obligatorio, y así evitar fastidio de la ciudadanía, 2) los partidos o alianzas que no posean primaria no deban tener boletas en los recintos, y 3) cambiar el sistema de votación por boleta papel única, modelo Córdoba o Santa Fe, ahorrándole a los partidos una cantidad de dinero sideral.

Pero por qué tiene que financiarlo el Estado? Si queremos una democracia con igualdad de oportunidades –evitando el efecto “cancha inclinada”- debemos darle la posibilidad a las distintas fuerzas de ejercer su democracia interna, y eso no puede depender solo de los recursos que tenga cada partido. Si no, habría una democracia para partidos pobres y otra para partidos ricos. Al no garantizarse un debate interno se consolidan las oligarquías partidarias, obturando la renovación política general y favoreciendo la fragmentación al no haber incentivo para la unidad. Ningún sistema electoral es pura ganancia, sino que se elige qué beneficios y qué costos se desea tener.

Como sé que esto que digo es polémico, pongamos sobre la mesa todos los vericuetos respecto a la intención de suspender las PASO “por única vez”, advirtiendo una vez más que nada es blanco o negro, sino que tiene matices delicados. Se dice que la anulación favorece al oficialismo nacional porque obtura a la oposición la posibilidad de ordenar sus filas y aprovechar el proceso de instalación de candidatos. Esto es relativo:

  1. Dos elecciones son dos campañas electorales, con dos impresiones de boletas y doble gasto de movilización y presencia de fiscales. Eso es solo apto para “ricos” y oficialismos en general. Las oposiciones en Argentina tendrán el año que viene escasez de recursos, pandemia de por medio. De modo que si no hay PASO al menos le ahorra a las oposiciones una notable cantidad de dinero por recolectar.
  2. Anular las PASO favorece a “los que tienen la lapicera” en su distrito, porque evitan exponerse a las urnas para darle una oportunidad de expresión al disenso interno. En esa condición están los gobernadores de todo color. Particularmente los peronistas que no quieren someterse a debates con La Cámpora y el cristinismo en general. No vaya a ser que alguno haga un papelón y se le filtre un/a joven en la lista porque obtenga la minoría en una primaria.
  3. La Cámpora definirá su posición en función de su conveniencia estratégica en la provincia de Buenos Aires (PBA), donde tironean con los intendentes del PJ para pasarlos a retiro y hacer un nuevo trasvasamiento generacional. Eso necesita que haya primarias como herramienta política de extorsión en la negociación: “si no me das A, te armo una lista en las PASO” (porque dividirse para perder con una oposición del 40 % nacional no tiene sentido).
  4. En ese marco está el debate por la ley que impide la reelección indefinida de los intendentes en la PBA, elemento clave de dicho trasvasamiento (a la fuerza). Ese impedimento goza de legitimidad popular, de modo que siempre es “lindo” ponerse del lado de la mayoría de la opinión pública.
  5. Una pregunta sin respuesta es si el electorado se hubiese comportado de la misma manera el año pasado con la existencia de primarias o sin ellas. ¿Cuánto influyo el mazazo de los 16 puntos de diferencia a favor del Frente de Todos para que los abstencionistas acudieran en apoyo de Juntos por el Cambio en la general y así reducir la brecha a la mitad? No lo sabemos, pero en todo caso vale decir que en 2015 y 2019 al peronismo / kirchnerismo le fue mejor en las PASO –cuando vota menos gente- que en la general –cuando votan más.
  6. Un punto no menos importante es que en la PBA, la CABA y Santa Fe habrá primarias provinciales porque no existe ni voluntad, ni posibilidad política de suspenderlas, ya que las respectivas leyes no se podrían modificar. Ergo, si va a haber primarias provinciales en el 56 % del electorado nacional, no se elimina el argumento pandémico, por ejemplo.
  7. Por último, en América Latina ya hubo cuatro elecciones con pandemia: República Dominicana, Uruguay, Chile y Bolivia. En los próximos 4 meses se vienen dos en Ecuador y dos en Perú (con alta probabilidad) y una en Bolivia. Todos los cronogramas marchan más o menos normalmente pese al COVID-19. Lo cierto es que la gente le ha perdido el miedo al contagio del virus y ha acudido en masa a las urnas, al parecer poniendo por encima su deseo de expresión democrática. Por qué en Argentina sería distinto?

Pues, por esas extrañas cosas de la vida, no hay hoy suficiente consenso político en la Argentina para anular las PASO (tampoco para mejorarlas, lamentablemente), dado que los intereses de la principal oposición y de La Cámpora coinciden. Máximo ya dio suficientes muestras de que no está apurado por resolver la cuestión. Y de paso le sigue marcando la cancha al presidente.

Como rezaba la vieja publicidad de Crespi en los ´70: “pasan cosas lindas en una familia”.

Fuente: 7miradas.com

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