Tras obtener la media sanción en el Senado, el oficialismo logró dictamen de mayoría en Diputados. El objetivo de la Casa Rosada es sancionar la ley antes del discurso de Javier Milei en la Asamblea Legislativa.
En una semana de intensas negociaciones políticas y tensión gremial, el gobierno de Javier Milei ha puesto quinta marcha para sellar la aprobación definitiva de la Ley de Modernización Laboral. Tras el avance clave en la Cámara Alta el pasado 12 de febrero, el oficialismo consiguió este miércoles 18 de febrero el dictamen de mayoría en la Cámara de Diputados.
El plan: Ley sancionada para marzo
La estrategia del Ejecutivo es clara: llegar al 1 de marzo, fecha del discurso presidencial ante la Asamblea Legislativa, con la reforma bajo el brazo como un trofeo de gobernabilidad. Para lograrlo, la Cámara Baja sesionará en las próximas horas para tratar el proyecto que ya cuenta con el respaldo de bloques aliados como el PRO y sectores de la UCR.
Los ejes centrales de la reforma
El proyecto, que busca modificar leyes vigentes desde la década del 70, introduce cambios profundos en la relación empleador-trabajador:
–Fondo de Cese Laboral: Se establece un sistema de indemnizaciones basado en aportes mensuales del empleador a cuentas inembargables, inspirado en el modelo de la construcción.
–Flexibilidad horaria: Se habilita la jornada de hasta 12 horas diarias, siempre que se respete el descanso de 12 horas entre jornadas y un mínimo de 35 horas semanales.
–Banco de Horas: Una nueva figura que permite compensar el tiempo adicional trabajado con días libres o reducciones de jornada posteriores.
–Modificación de licencias: En las últimas horas, el Gobierno aceptó eliminar o modificar artículos polémicos sobre licencias médicas para garantizar el apoyo opositor.
–Pagos de condenas en cuotas: Las pymes podrán abonar sentencias judiciales en hasta 12 pagos, mientras que las grandes empresas lo harán en 6.
Tensión en las calles
Mientras el Congreso acelera el trámite, el clima social se caldea. Sectores sindicales mantienen su rechazo tajante, calificando la medida como una «regresión histórica» de derechos. El debate en Diputados se produce en un contexto de paro general y movilizaciones convocadas por centrales obreras que denuncian la precarización del empleo.
Con el dictamen de mayoría ya firmado por 44 diputados, el Gobierno confía en que los números le darán la victoria final esta misma semana, marcando lo que consideran el primer paso hacia una transformación estructural del mercado de trabajo argentino.
