El Xeneize jugó casi todo el partido con diez por la temprana expulsión de Advíncula. Tras el 1-2 en los 90 minutos, la serie se definió desde los doce pasos, donde Merentiel falló el último remate.
Boca Juniors vivió una noche de pesadilla en el Mineirão. En un partido cargado de dramatismo y condicionado desde el inicio, el equipo de Diego Martínez perdió 2-1 ante Cruzeiro en el tiempo regular (global 2-2) y terminó despidiéndose de la Copa Sudamericana tras caer 5-4 en una definición por penales para el infarto.
Todo lo planificado por Martínez se derrumbó a los 30 segundos de juego. Luis Advíncula vio la tarjeta roja directa tras una durísima entrada sobre Lucas Romero, dejando al Xeneize con un hombre menos antes del minuto de juego.
Cruzeiro aprovechó el desconcierto y golpeó por duplicado: Matheus Henrique a los 9′ y Walace a los 21′ pusieron el 2-0 que parecía sentenciar la historia. Sin embargo, Boca sacó a relucir su mística; sobre el final del primer tiempo, Milton Giménez capturó un rebote en el área y marcó el descuento que igualaba la serie global.
El segundo tiempo fue un ejercicio de resistencia para Boca. Con Sergio «Chiquito» Romero como figura y una defensa que se multiplicó para cubrir los espacios, el equipo argentino logró aguantar las embestidas del conjunto de Belo Horizonte hasta el pitazo final.
En la tanda de penales, la efectividad fue casi perfecta. Por el lado de Cruzeiro, nadie falló. En Boca, convirtieron Rojo, Lema, Blanco y Figal. La responsabilidad del quinto penal recayó en Miguel Merentiel: el uruguayo, uno de los puntos más altos del equipo en la temporada, remató por encima del travesaño, sellando la eliminación xeneize.
El futuro de Martínez
La derrota es un golpe durísimo para los objetivos del año. Sin competencia internacional en el horizonte, Boca deberá volcar todas sus energías en la Liga Profesional y la Copa Argentina, sabiendo que la clasificación a la Libertadores 2025 es ahora la prioridad absoluta para calmar las aguas en el club de la Ribera.
