En un ataque con drones que marca un nuevo pico de tensión regional, la planta estratégica de Saudi Aramco fue alcanzada, obligando al cierre preventivo de sus operaciones y provocando una subida inmediata del crudo en los mercados globales.
Durante las primeras horas de este lunes 2 de marzo, la infraestructura energética de Arabia Saudita sufrió un fuerte impacto. La refinería de Ras Tanura, una de las instalaciones de procesamiento y exportación de crudo más grandes del mundo, fue el objetivo de un bombardeo con drones atribuido a Irán.
Aunque el Ministerio de Defensa saudí informó que sus sistemas de defensa interceptaron parte de la ofensiva, restos de los proyectiles impactaron en áreas clave de la planta. Como medida de precaución, la petrolera estatal Saudi Aramco anunció el cierre temporal de las operaciones en el complejo para evaluar los daños y garantizar la seguridad del personal.
Impacto en los mercados globales
La reacción económica no se hizo esperar. Tras conocerse el ataque, el precio del barril de petróleo registró una subida del 13%, reflejando el temor de los inversores a una interrupción prolongada en el suministro global. Analistas de energía advierten que, si la hostilidad continúa, el precio del crudo podría experimentar una volatilidad violenta, especialmente si el Estrecho de Ormuz se convierte en zona de riesgo estructural.
Este incidente ocurre en el marco de un conflicto en expansión que ya involucra a múltiples países de la región. El País, la ofensiva iraní no se limitó a territorio saudí, sino que se enmarca en una «contraofensiva» que también ha afectado activos en el Mar de Omán e infraestructura en Israel.
Por su parte, fuentes cercanas al gobierno saudí han advertido que el Reino podría responder militarmente atacando infraestructuras petroleras iraníes si estos ataques concertados persisten, lo que situaría a la región al borde de una guerra total.
