El productor frutihortícola y expresidente de la Cámara Argentina de Productores de Kiwi, Gustavo Fernández, analizó el presente de la campaña 2025/26 en el sudeste bonaerense y se refirió a la preocupación por la venta de fruta robada antes de tiempo en Mar del Plata.
En diálogo esta mañana con una emisora radial (Radio Brisas Mar del Plata) Fernández sostuvo que el “sector atraviesa un año favorable desde el punto de vista productivo” al tiempo que dijo “tenemos un año muy lindo. Después de la polinización venimos con una temporada donde no hemos tenido tormentas que nos hayan complicado”.
Destacó que la producción local fue muy buena y que la región se encuentra “en un buen lugar para producir”. En ese sentido, remarcó el aprendizaje acumulado por el sector: “Se trabajó mucho, tuvimos muchos tropiezos.
“Hoy podemos decir que estamos bien porque tenemos 21 años de experiencia, con años malos que nos enseñaron cómo salir adelante y buscar el método de producir” enfatizó.
Fernández detalló que el sudeste bonaerense continúa expandiendo la superficie plantada.
Actualmente la zona ronda las 100 hectáreas en desarrollo, con alrededor de 550 en producción y otras en camino.
Explicó además que “el kiwi es un cultivo de largo plazo: tarda aproximadamente tres años en comenzar a producir y alcanza su óptimo rendimiento recién a los seis años”.
Más allá del buen panorama productivo, el productor advirtió sobre un problema que preocupa al sector: el robo de fruta antes de su maduración.
“Tenemos un producto que está entre los mejores del mundo y el robo que hemos sufrido nos causa daños y nos damnifica” dijo.
Según explicó, el perjuicio no es solo económico por la fruta sustraída, sino también estructural: los daños en las plantas afectan la próxima cosecha. Además, alertó que la venta de kiwi robado —cosechado antes de tiempo— impacta en la imagen del producto nacional.
Para finalizar Fernández señaló que “actualmente el 99,9% de la fruta que se comercializa en Argentina es importada, pero aun así los robos que comienzan incluso dos meses antes de la cosecha generan preocupación”.
“Estos pequeños robos hacen que nuestros esfuerzos se vean afectados” concluyó.
