Soledad, la expareja de Claudio Barrelier, rompió el silencio tras declarar voluntariamente ante la Justicia. Confesó que el imputado la «manipuló» y le pidió el auto bajo el engaño de llevarle ropa a un familiar enfermo. El Ford Ka negro es una pieza clave en la causa, ya que se sospecha fue utilizado para trasladar el cuerpo de Agostina Vega.
La mujer detalló en declaraciones a medios locales y ante la fiscalía cómo el acusado por el femicidio de la adolescente de 14 años logró que le prestara el vehículo.
Contó que llevaban casi dos semanas separados tras una pelea. Él volvió a contactarla de forma insistente. El lunes feriado, Barrelier se presentó en su casa en Uber. Le aseguró que necesitaba el auto para llevarle ropa a un tío recién operado.
Soledad admitió que no quería cederle el vehículo. «Tenía una fea sensación», relató. A pesar de su negativa inicial, la intensidad y manipulación del hombre la hicieron ceder.
El regreso del sospechoso y el lavado del auto
El imputado se retiró con el coche por el lapso de una hora, tiempo durante el cual no respondió a los llamados. Las cámaras de seguridad del barrio Ampliación Ferreyra lo registraron movilizándose en ese rango horario hacia el descampado donde posteriormente se hallaron los restos de la víctima.
Al regresar a la propiedad, Soledad no notó rastros extraños a simple vista, sólo olor a cigarrillo. Respecto al posterior lavado del Ford Ka negro —confirmado por el ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros— la mujer minimizó la acción argumentando que «lo hizo lavar como se hacía normalmente», sin sospechar el trasfondo.
Soledad también reveló que estuvo presente cuando el padre de Agostina Vega confrontó a Barrelier buscando desesperadamente a su hija. Manifestó su asombro por la frialdad del acusado: «No titubeó en ningún momento, le contaba las cosas al padre con mucha seguridad. Su firmeza hacía parecer que decía la verdad».

