Bajo la consigna «Por Argentina. Por Cristina», miles de militantes se concentraron en San Telmo al cumplirse un año de la detención de la expresidenta. El líder de La Cámpora polarizó contra el oficialismo y envió fuertes mensajes hacia el interior del peronismo.
El kirchnerismo volvió a ganar las calles este sábado con una masiva movilización en Parque Lezama para exigir la liberación y el fin de la proscripción de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, al cumplirse un año de su detención bajo régimen de prisión domiciliaria por la causa Vialidad. En coincidencia con el Día de la Bandera, la jornada combinó la mística tradicional del espacio con discursos de fuerte impacto para el tablero político nacional y la reconfiguración del Partido Justicialista (PJ).
El diputado nacional y referente de La Cámpora, Máximo Kirchner, se consolidó como el único orador de un acto que los organizadores estimaron en unas 15.000 personas. Durante su alocución, el legislador no solo confrontó las políticas del oficialismo, sino que utilizó el escenario para marcar una postura tajante frente a las tensiones que dividen al peronismo, apuntando de forma implícita contra el armado del gobernador bonaerense, Axel Kicillof.
Críticas cruzadas y límites a la interna
«Está muy claro quién debe conducir este proceso político», disparó Máximo Kirchner ante los cánticos de la militancia, reafirmando la centralidad de su madre en la conducción del movimiento. En un claro mensaje hacia los sectores internos que buscan moderar la propuesta partidaria, agregó: «Si tenemos miedo de representar los intereses de la gente, demos un paso al costado y dejemos a los que realmente tienen coraje de plantarse».
La tensión interna del espacio se evidenció también en las ausencias y asistencias en el parque. Mientras que Kicillof no formó parte de la partida, dirigentes de su entorno directo como el ministro de Obras Públicas provincial, Gabriel Katopodis, sí asistieron bajo la premisa de que «la causa de Cristina no puede tener matices». Entre la multitud también destacaron figuras como el senador Jorge Capitanich, el diputado Juan Grabois, Guillermo Moreno, y las reapariciones del exvicepresidente Amado Boudou y el exsecretario de Legal y Técnica Carlos Zannini, además de un nutrido grupo de intendentes del conurbano bonaerense.
El momento de mayor definición electoral llegó cuando Kirchner cuestionó los liderazgos que surgen por mera conveniencia estructural: «Queremos tener una candidata y no candidatos por default», exclamó, en una frase leída por todo el arco político como una advertencia de cara a los comicios de 2027.
Advertencia judicial y movilización final
La fisonomía de la protesta estuvo condicionada por factores judiciales. En los días previos, el Tribunal Oral Federal N.° 2 había intimado formalmente a la expresidenta a abstenerse de promover actividades que alteraran el orden público en los alrededores de su vivienda en Constitución, advirtiendo que los desbordes recurrentes de los vecinos y militantes podrían poner en riesgo el beneficio de su prisión domiciliaria.
Por esta razón, la organización central evitó convocar de forma oficial a una marcha hacia el departamento de la calle San José 1111. No obstante, tras el cierre musical del acto al ritmo de clásicos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, columnas independientes de militantes se desconcentraron de manera pacífica hacia las inmediaciones de Constitución para realizar un «abrazo colectivo». Finalmente, Cristina Kirchner se asomó al balcón de su residencia para saludar a los presentes agitando los colores de la bandera nacional.
El banderazo en Parque Lezama dejó en claro que, aun bajo condiciones de encierro, la figura de la exvicepresidenta continúa oficiando como el principal centro de gravedad y debate de la oposición en la Argentina.
