El desenlace menos deseado se confirmó este miércoles por la tarde. Equipos de rescate locales e internacionales hallaron el cuerpo sin vida de Lucas Gámez, el niño argentino de 9 años que permanecía desaparecido desde el pasado 24 de junio, día en que un devastador doble terremoto golpeó el norte de Venezuela.
Los restos del menor fueron encontrados debajo de la estructura colapsada del Edificio Miramar, ubicado en el estado costero de La Guaira, una de las zonas cero del desastre sísmico. El hallazgo se concretó luego de que los brigadistas decidieran ingresar con maquinaria pesada para remover grandes bloques de concreto que obstruían los niveles inferiores.
Catorce días de una búsqueda desesperada
Lucas, nacido en la Argentina e hijo de padres venezolanos, se encontraba en La Guaira pasando un día feriado de playa junto a sus familiares. Según la reconstrucción del hecho, minutos antes del colapso del complejo, el nene y su tío tomaron un ascensor con destino a los pisos inferiores tras regresar del mar. En ese preciso instante se registraron los movimientos telúricos de magnitudes 7,3 y 7,5 que sacudieron la región.
Sus padres, Marcos Gámez y Blancalida Martínez, se encontraban en la capital del país, Caracas, al momento del sismo. Al enterarse de la situación, se trasladaron de inmediato a La Guaira y acamparon frente a las ruinas del edificio Miramar durante las dos semanas que duró el operativo.
La búsqueda estuvo marcada por momentos de extrema emotividad. El pasado lunes, fecha en que Lucas debía celebrar su noveno cumpleaños, familiares y vecinos llevaron una torta con velas al lugar de la remoción de escombros para rendirle homenaje y sostener la esperanza de un milagro. Incluso, brigadistas de la misión humanitaria argentina utilizaron tecnología avanzada de escaneo de sonido y calor corporal en un intento desesperado por detectar signos vitales bajo el concreto.
Un operativo conjunto y un dolor incalculable
En las tareas de salvamento en el Edificio Miramar trabajaron de manera articulada rescatistas de Venezuela, El Salvador y Jordania, junto a un contingente especial de brigadas USAR enviado por el Gobierno argentino. Las autoridades informaron que junto al cuerpo de Lucas también se recuperaron los restos de sus familiares, quienes tampoco lograron sobrevivir al impacto del derrumbe.
La tragedia sismológica en Venezuela ya se ha cobrado la vida de más de 3.600 personas, ha dejado por encima de 16.700 heridos y mantiene movilizados a miles de voluntarios internacionales en toda la franja costera del país caribeño. Los restos del pequeño Lucas serán trasladados a Caracas por sus padres para su correspondiente sepultura.
