El Gobierno nacional y las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires pusieron en marcha un megaoperativo para trasladar a los 1.500 internos de la cárcel de Villa Devoto hacia el nuevo Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz. El procedimiento conjunto, coordinado a través de un Comando Unificado Federal, comenzó formalmente este fin de semana. Durante las primeras jornadas del despliegue, los primeros 326 detenidos ya fueron reubicados en las nuevas instalaciones de máxima seguridad en territorio bonaerense.
Un despliegue blindado y progresivo
El traslado general se planificó de manera gradual bajo estrictos protocolos de control criminológico y biométrico, incluyendo la toma de huellas a cada interno antes de su traslado. El esquema operativo contempla mover alrededor de 100 personas por día en vehículos blindados de 12 plazas, fuertemente custodiados por el Servicio Penitenciario Federal y fuerzas federales de seguridad.
La finalización completa de la mudanza y el desalojo total del histórico predio porteño se proyectan de forma progresiva. El plan no solo busca vaciar el penal de Devoto para su posterior demolición, sino que la amplia capacidad de las nuevas instalaciones también se utilizará para descomprimir la saturación de detenidos en las comisarías y alcaidías de la Ciudad de Buenos Aires.
Cómo es la nueva cárcel de Marcos Paz
El nuevo establecimiento carcelario fue construido sobre un predio de 80 hectáreas y demandó ocho años de obras complejas. Tras permanecer paralizado durante un lustro, el proyecto fue reactivado en diciembre de 2024 por la gestión porteña en cumplimiento del convenio original de 2018 firmado entre los gobiernos de la Nación y la Ciudad.
La nueva unidad cuenta con una infraestructura moderna diseñada para albergar hasta 2.240 plazas, administradas directamente por el Ministerio de Seguridad Nacional:
- Distribución de seguridad: Posee cuatro módulos independientes de alojamiento de máxima seguridad.
- Servicios internos: Edificio administrativo, áreas específicas de salud, comedores para la distribución de raciones alimentarias y un comando de seguridad interna.
- Tecnología e integración: Salas especiales para videoconferencias destinadas a las comunicaciones de internos y profesionales judiciales.
- Educación y recreación: Espacios educativos para talleres laborales, gimnasio, canchas de fútbol y áreas destinadas a huertas.
El fin de un reclamo vecinal de décadas
Inaugurado originalmente en 1927 como un centro para detenidos en proceso judicial, el penal de Devoto se convirtió con los años en una fuente constante de conflicto urbano. El funcionamiento de una unidad penitenciaria en medio de una zona residencial densamente habitada afectó la vida cotidiana del barrio por casi un siglo. Los vecinos linderos padecieron ruidos nocturnos, reiterados operativos de seguridad de gran escala y disturbios internos que alteraban la tranquilidad local.
Tras numerosas promesas políticas incumplidas a lo largo de las últimas décadas, el inicio efectivo de este traslado marca el principio del fin para la última cárcel activa dentro de los límites de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Mientras avanza la reubicación de los presos, los residentes y organizaciones barriales ya impulsan con fuerza el pedido de transformar las hectáreas que quedarán libres en un gran espacio verde y parque público para el disfrute de la comunidad.
