El emblemático periodista y conductor de radio y televisión Samuel “Chiche” Gelblung falleció este miércoles 9 de septiembre de 2026, tras permanecer internado en terapia intensiva en el Sanatorio Mater Dei debido a complicaciones respiratorias. Su partida marca el fin de una era y genera una profunda conmoción en todo el arco periodístico y el espectáculo argentino.
El histórico comunicador, que nació el 7 de febrero de 1944 en el barrio porteño de Devoto, se encontraba bajo estricto cuidado médico desde el pasado lunes, luego de presentar severas dificultades para respirar. Finalmente, la triste noticia de su deceso fue confirmada a primera hora de la mañana por la pantalla de Crónica TV, señal en la que se desempeñaba actualmente.
Un estilo único que revolucionó el periodismo argentino
Con una trayectoria que abarcó más de cinco décadas, Chiche Gelblung construyó una marca registrada en los medios masivos. Sus comienzos se dieron en el periodismo gráfico, donde se destacó como editor en revistas icónicas de la editorial Atlántida como Gente. Allí demostró una audacia innata para moldear los títulos de tapa e instalar temas en la agenda pública.
Su salto y consolidación en el plano audiovisual ocurrió en la década de 1990 con «Memoria», un programa televisivo semanal que rompió los esquemas de la época mediante investigaciones que entrelazaban lo policial, lo político y lo bizarro con dosis quirúrgicas de ironía y recursos disruptivos, tales como la famosa simulación de la autopsia al extraterrestre de Roswell.
Corresponsal incansable y adicto al trabajo
Gelblung nunca abandonó su gen de cronista callejero. A lo largo de su carrera cubrió conflictos bélicos internacionales trascendentales, viajando a escenarios complejos en Vietnam, Biafra y Medio Oriente. Incluso a una edad avanzada, fiel a su espíritu de «adicto al trabajo», decidió viajar en marzo de 2022 a la frontera polaco-ucraniana para reportar en primera persona el inicio de la invasión rusa a Ucrania.
Pese a haber atravesado diversos problemas de salud complejos durante los últimos años —incluyendo afecciones cardíacas, insuficiencias renales y caídas—, su personalidad exigente e imperturbable lo mantenía siempre activo frente al micrófono o las cámaras de televisión. Su fallecimiento deja un vacío imposible de llenar en la escuela del periodismo de impacto de nuestro país.
