A más de una semana de haber zarpado desde Hudson, el operativo masivo de Prefectura, Defensa Civil y Bomberos se despliega contrarreloj. Autoridades desmintieron un presunto avistamiento y la angustia familiar crece.
La angustia y la incertidumbre mantienen en vilo a toda la región ribereña. Transcurridos ocho días desde que se perdió el contacto con la embarcación semirrígida «Chamigo-Ho», la Prefectura Naval Argentina y múltiples cuerpos de rescate provincial y municipal sostienen un imponente despliegue logístico sin obtener, hasta el momento, indicios firmes sobre el paradero de los tripulantes.
Los desaparecidos fueron identificados como Carlos Kovach (60), Claudio Kovach (50), Alejandro Boscardin (28, a cargo del bote), Damián Giubu (42) y Sebastián Romegialli. El grupo de amigos, compuesto por navegantes con probada experiencia y tres de ellos con carnet de timonel, había ingresado al río la mañana del domingo 14 de junio con el propósito de pescar pejerreyes. Su plan contemplaba regresar esa misma tarde al Camping de Hudson, sitio donde quedaron estacionados sus vehículos particulares. Al no reportarse novedades, sus familias radicaron la denuncia y activaron la alerta de emergencia.
Falsa expectativa en horas decisivas
Durante el último fin de semana, la difusión en redes sociales de una versión sobre un presunto avistamiento de los hombres encendió una luz de esperanza que rápidamente fue desactivada. Fuentes vinculadas a la investigación y los propios voceros oficiales desmintieron de forma tajante el trascendido, confirmando que no hubo hallazgos materiales ni biológicos que alteren el esquema de búsqueda preestablecido. «No apareció un chaleco salvavidas, no aparece ni siquiera una mancha de aceite», graficaron con dolor allegados a las víctimas ante los medios de comunicación.
Un megaoperativo que expande sus fronteras
La geografía del rastrillaje original, centrada inicialmente entre los puertos de Buenos Aires y La Plata, se ha expandido de manera radical siguiendo los modelos de corrientes y vientos. El Comando de Operaciones montó una base clave en la localidad de Atalaya, partido de Magdalena, mientras que cuadrillas especiales de guardavidas y Bomberos Voluntarios barren minuciosamente los sectores de difícil acceso y canales internos de Punta Lara, Berisso, Boca Cerrada y la Playa La Balandra.
Al esfuerzo de la Prefectura Naval —que aporta buques guardacostas equipados con radares, motos de agua y helicópteros— se sumaron brigadas acuáticas de diversas localidades bonaerenses, como Sierra de los Padres y Rauch. Ante el temor de que la suestada o las corrientes hayan empujado la nave hacia mar abierto, el radio de acción se extendió costeramente hasta San Clemente del Tuyú. En paralelo, la familia contrató vuelos privados de reconocimiento e inició colectas para sostener la búsqueda paralela.
Las hipótesis de la investigación
La causa penal se encuentra en manos de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N° 4 Descentralizada de Berazategui, comandada por la fiscal Silvia Noemí Borrone. La funcionaria judicial coordina la toma de testimonios al personal del camping y al círculo íntimo de los tripulantes para reconstruir los momentos previos a la partida.
Aunque la lancha contaba con las medidas de seguridad reglamentarias (radio VHF, GPS, bengalas y chalecos salvavidas), la hipótesis principal de las autoridades apunta a un siniestro imprevisto. Se evalúa tanto una falla mecánica súbita en el motor que los haya dejado a la deriva, como un posible vuelco o hundimiento debido a las cambiantes condiciones climáticas del estuario rioplatense.
Las próximas horas continuarán siendo críticas. Mientras las fuerzas federales y provinciales aseguran que no detendrán los rastreos, la comunidad de pescadores y los familiares apelan a la colaboración de cualquier navegante civil que haya transitado el área en los últimos días y pueda aportar un dato clave para esclarecer el misterio.
