En una jornada de intensos debates políticos y negociaciones a contrarreloj, el Senado de la Nación dio luz verde este jueves al proyecto impulsado por el Gobierno de Javier Milei para reformar de manera estructural la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA). La iniciativa cosechó 46 votos a favor y 22 en contra en la votación general. Sin embargo, debido a modificaciones sustanciales acordadas en el recinto sobre el control de la entidad, el texto deberá regresar a la Cámara de Diputados para su sanción definitiva
La sesión estuvo presidida por el senador oficialista Bartolomé Abdala, debido a que la vicepresidenta Victoria Villarruel se encuentra temporalmente a cargo del Poder Ejecutivo por el viaje del presidente Milei a la Asamblea General de la ONU en Nueva York
El cambio que destrabó el debate: designación y remoción de autoridades
El punto más conflictivo del proyecto original radicaba en el blindaje de la cúpula del BCRA, actualmente presidida por Santiago Bausili. La primera versión de la norma, respaldada previamente en Diputados, exigía una mayoría agravada de dos tercios de los votos en ambas cámaras legislativas para destituir a las autoridades monetarias
A pedido de la oposición dialoguista, la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, aceptó modificar el artículo 3 en pleno recinto. Con la nueva redacción —que paradójicamente cosechó el apoyo del peronismo y rozó la unanimidad en la votación en particular con 66 votos afirmativos— se resolvió que tanto la designación como la remoción de las autoridades del Banco Central queden bajo la órbita exclusiva del Senado y requieran únicamente mayoría absoluta
«Si se puede cambiar una ley por simple mayoría, no tiene sentido que intentemos estirar la Constitución a una mayoría que no tiene posibilidades de ser mantenida en el tiempo», razonó Bullrich para defender la concesión ante los gobernadores y bloques aliados
Los ejes centrales de la reforma del BCRA
Más allá de los cambios políticos en el mecanismo de remoción, el núcleo de la reforma de la Carta Orgánica apunta al corazón de la política económica oficial:
Mandato único: Se elimina el «mandato múltiple» incorporado por el kirchnerismo en 2012, el cual obligaba al BCRA a perseguir fines de empleo, crecimiento y equidad social. El único objetivo de la entidad volverá a ser la preservación del valor de la moneda y el combate directo contra la inflación
Fin al financiamiento del Tesoro: Queda prohibida de manera taxativa la emisión monetaria para financiar los baches del gasto público o la compra de títulos en el mercado primario
Fin a la banca diferenciada: Se eliminan las funciones asociadas al direccionamiento del crédito y los subsidios de tasas por considerarse ajenos a la naturaleza de una autoridad monetaria
Fuerte cruce por el uso de las reservas de oro como garantía
La jornada parlamentaria no estuvo exenta de fuertes cruces. El peronismo, liderado en el recinto por José Mayans y el senador Martín Soria, apuntó sus dardos contra los artículos 5 y 13 del dictamen. Estas cláusulas facultan al Banco Central a tomar préstamos internacionales en forma directa y a utilizar activos físicos o líquidos (como los depósitos, títulos o las reservas de oro) como garantía colateral en operaciones de liquidez o acuerdos tipo REPO
«Quieren pedir préstamos directos usando los ahorros de la gente como garantía para tomar deuda para ‘Toto’ Caputo», fustigó Soria. Por su parte, la senadora salteña Flavia Royón, quien apoyó la ley en general, expresó reparos en la votación en particular sobre este punto, señalando que «se permite usar el oro como garantía sin especificar límites ni obligar a informar al Congreso»
A pesar de las críticas de la bancada de Unión por la Patria, que alertó sobre supuestos riesgos financieros para los depósitos de los ahorristas, el oficialismo logró imponer el número en general gracias al respaldo disciplinado del PRO, Convicción Federal y fracciones de la Unión Cívica Radical.
¿Qué pasa ahora en el Congreso?
Al haber modificado el artículo clave sobre las mayorías para el desplazamiento de los directores, el proyecto de ley debe regresar a la Cámara de Diputados. El cuerpo presidido por Martín Menem tendrá ahora dos opciones: aceptar las modificaciones introducidas por el Senado o insistir con la redacción original de la ley de Milei.
Sin embargo, dado que el Senado blindó el cambio con más de los dos tercios en la votación en particular, las opciones matemáticas para que el oficialismo fuerce el texto original en Diputados sin el consenso de los bloques provinciales y el PJ son prácticamente nulas. De este modo, la reforma avanza a paso firme, pero bajo el formato de control político más flexible diseñado por la Cámara Alta
