El Millonario lo ganaba con gol de Driussi, pero una mano en el área le dio el empate a los colombianos a través de Fagúndez. En una interminable tanda de doce pasos, el arquero visitante Asprilla se convirtió en el héroe de la noche.
El sueño continental de River Plate en esta temporada llegó a su fin de la manera más dolorosa. Tras el 0-0 conseguido en la ida en Bogotá, el equipo de Núñez tenía la mesa servida para sellar su clasificación en condición de local, pero pagó muy caro sus desatenciones defensivas y la falta de efectividad en los metros finales.
El desarrollo del partido
Durante la primera mitad, River asumió el protagonismo táctico con transiciones rápidas comandadas por Ángel Correa y Thiago Almada. No obstante, la férrea resistencia del guardameta Weimar Asprilla mantuvo el marcador cerrado antes del descanso.
La apertura del marcador llegó de manera prematura en el complemento. A los 6 minutos, Gonzalo Montiel escaló por la banda derecha y envió un preciso centro raso que Sebastián Driussi empujó por el segundo palo para desatar la locura del público local. Con el 1-0 a favor, el Millonario dispuso de ocasiones para ampliar la brecha, pero no logró liquidarlo.
A falta de diez minutos para el cierre, un descuido en un tiro de esquina derivó en una mano del defensor Lucas Martínez Quarta dentro del área grande. El árbitro Esteban Ostojich no dudó en sancionar la pena máxima, y el uruguayo Franco Fagúndez cruzó un potente remate de penal para estampar el 1-1 definitivo.
Una definición por penales interminable
La igualdad global obligó a resolver la llave directamente desde el punto del penal, transformando el Monumental en un escenario repleto de suspenso. El joven arquero local, Santiago Beltrán, se lució deteniendo tres ejecuciones a lo largo de la tanda. Sin embargo, los fallos de Rafael Santos Borré (al palo), Martínez Quarta (afuera) y Facundo González (atajado por Asprilla) estiraron la definición hasta la instancia de los arqueros.
En el undécimo remate, Santiago Beltrán sufrió un infortunado resbalón y elevó su disparo por encima del travesaño. En el turno inmediato, Weimar Asprilla no perdonó, colocó el 8-7 final y le dio la clasificación histórica a Independiente Santa Fe a los cuartos de final, donde se medirá ante Vasco da Gama.
Con esta eliminación prematura, el ciclo de Eduardo Coudet sufre un severo revés futbolístico, quedándose sin competencia internacional por el resto del año.
