Como cada primavera, Japón se viste de fiesta para celebrar el florecimiento de los cerezos (Sakura), que tiñen de rosa las calles y parques.
Según la Organización Nacional de Turismo de Japón (JNTO) se trata de uno de los máximos atractivos para la llegada de turistas en esta época del año y la convocatoria suele superar el 1,5 millones de visitantes.
Algunos de los principales puntos de interés son el parque de Ueno, que cuenta con 1.200 cerezos y el parque de Hibiya. Pero hoteles, restaurantes y negocios están decoradas con las flores del árbol tradicional de Japón y ofrecen vinos y cervezas en base a sus pétalos.

Estos árboles de color rosado son un emblema del país, pero además tinen connotaciones religiosas ya que fueron considerados, desde la Antigüedad como el lugar donde habitan los dioses, y como una señal divina para iniciar la cosecha.
