El presidente Javier Milei encabezó el acto central por el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, donde brindó un extenso discurso frente a más de 900 empresarios y dirigentes políticos. Durante su alocución, el mandatario se enfocó en la marcha de la economía y rechazó de forma tajante las críticas de la oposición sobre el incremento de las deudas impagas en el sector privado. «No hay elementos para culpar a la política del Gobierno por lo que está pasando en términos de morosidad», afirmó con firmeza.
El origen de las deudas y la negativa a intervenir
El jefe de Estado atribuyó el fenómeno actual de los créditos impagos a un arrastre de los préstamos otorgados durante el año 2024. Según su análisis, en aquel período «se congelaron los salarios, los ingresos reales cayeron y, como consecuencia de ello, la gente no pudo pagar». Además, minimizó el impacto cuantitativo del problema al asegurar que los niveles de mora en Argentina —que se ubican ligeramente por debajo del 12% en las carteras bancarias— son similares a los de países como Estados Unidos, Brasil o Chile.
En sintonía con su filosofía libertaria, Milei descartó cualquier tipo de auxilio financiero desde el sector público para asistir a los deudores. Sostuvo que el endeudamiento es un «acuerdo entre privados» y argumentó que «decir que el Estado debe arreglar deudas es pasarle la cuenta a todos los demás». En su lugar, señaló que las soluciones deben surgir del propio mercado mediante la educación financiera y las herramientas de refinanciación que ya ofrecen los bancos a plazos de tres años.
Mensaje a la oposición y clave electoral
Fiel a su estilo confrontativo, el Presidente denunció que las advertencias sobre una crisis de morosidad forman parte de una «opereta» y una campaña negativa impulsada por sectores de la oposición de cara a los próximos meses. «Están utilizando políticamente una categoría de mercado», fustigó ante el auditorio.
Hacia el final de su intervención, Milei defendió el rumbo de su plan macroeconómico, destacando la fuerte desaceleración de la inflación y el ordenamiento fiscal. El mandatario cerró con un fuerte mensaje de cara a los desafíos legislativos del año entrante: «O nos ponemos los pantalones largos o nos hundimos. Si quieren ser un país grande, va a haber que abrazar las ideas de la libertad».
