La oposición negocia a contrarreloj para unificar el proyecto contra la morosidad

A pocas horas de que venza el plazo para el dictamen de comisión, los principales bloques de la oposición intensifican los contactos políticos para sellar un texto de consenso sobre la nueva ley de morosidad. La iniciativa, que busca actualizar los marcos regulatorios y establecer alivios fiscales para los sectores más afectados, mantiene divididos a los legisladores en torno a los topes de las tasas de interés y los plazos de gracia.

El debate se trasladó a los despachos principales del Congreso, donde los negociadores buscan limar asperezas de último momento. Mientras un sector propone un esquema de condonación parcial de deudas para pequeñas y medianas empresas, el ala más moderada insiste en que un beneficio tan amplio podría desfinanciar las arcas públicas y generar un efecto de desincentivo en los contribuyentes cumplidores.

Fuentes legislativas confirmaron que el principal obstáculo radica en el mecanismo de indexación de las deudas atrasadas. La falta de un acuerdo técnico estancó las conversaciones durante la madrugada, pero los jefes de bloque se mostraron optimistas en alcanzar un punto medio antes de la convocatoria oficial en el recinto. El oficialismo, por su parte, sigue de cerca las negociaciones con la expectativa de presentar un dictamen de minoría si la oposición no logra sintetizar sus propuestas.

Las próximas horas serán determinantes para saber si el arco opositor consigue blindar una mayoría sólida que le permita imponer su agenda económica, o si las diferencias internas terminarán postergando el tratamiento de una de las leyes más esperadas por el sector comercial.

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