La Organización Mundial de la Salud teme que Brasil se convierta en un reservorio de mutaciones de coronavirus

La OMS y la comunidad científica alertan sobre los riesgos globales que implica la crisis sanitaria del vecino país tras la expansión de la variante del Amazonas; aunque Bolsonaro hace oídos sordos.

Con el avance de la variante del Amazonas en casi todo el país, Brasil atraviesa la peor situación desde la llegada del coronavirus, pese al inicio de la vacunación. La situación ya trasciende sus fronteras y preocupa a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que alertó por la posibilidad de una explosión regional de la pandemia.

Incluso diarios internacionales como el británico The, el norteamericano The Washington Post o el español El País describen a Brasil es como una “amenaza global” por la velocidad con que se diseminó la cepa descubierta en el Amazonas y la inoperancia del gobierno de Jair Bolsonaro para frenarla.

Según el matutino español, ninguna semana fue tan dura como la última en el vecino país, con 1.910 muertos registrados sólo el miércoles pasado (el récord en un día). “Y la perspectiva es nefasta porque la vacunación avanza lenta”, afirmó El País, que reseñó la situación límite en que se encuentra el sistema hospitalario, con ciudades donde las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) están al 100%.

La crisis es tan grave que ciudades enormes como San Pablo o Porto Alegre comienzan a repetir las postales trágicas de Manaos. La urbe más rica de América anunció pidió el viernes “voluntarios para la guerra”, mientras que Porto Alegre tiene el 100% de las UCI ocupadas. La situación se repite en estados como Goiás, Minas Gerais, Río de Janeiro, Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul –estos últimos tres, limítrofes con Argentina.

Detectan en EE. UU. variante de la covid-19 de Brasil

Los secretarios estatales de Salud advirtieron que temen un “inminente colapso nacional de la red sanitaria pública y privada” sin un toque de queda nacional y, en las zonas más afectadas, confinamiento estricto de la población; pero Bolsonaro respondió con insultos: volvió a llamar “cobardes” y “caprichosos” a los intendentes que decretaron cuarentenas para contener la ola de contagios, horas después de decirle a los brasileños que dejen de “lloriquear” por los récords de muertes.

Lo cierto es que el propio grupo de trabajo interministerial que asesora al Gobierno advirtió que la cifra diaria de muertos podría llegar a 3.000 en poco tiempo si no se toman medidas drásticas. El prestigioso profesor Miguel Nicolellis, de la Universidad de San Pablo, alertó además que la cepa amazónica mutará en otras aún más contagiosas y eventualmente más letales haciendo que el gigante latinoamericano se convierta en “el mayor reservorio biológico del coronavirus del mundo”.

“La situación es muy seria y estamos muy preocupados. Las medidas sanitarias que Brasil tome deberían ser agresivas, al mismo tiempo que avanza en la vacunación”, consideró a su vez Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS, quien advirtió que “si Brasil no se toma la situación en serio, seguirá afectando a la región y más allá”.

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