Las hermanas de Diego dijeron que lo vieron «bien» tras la externación de la clínica

Las tres hermanas de Diego Maradona que son particulares damnificadas en la causa en la que se investigan la muerte del exastro futbolístico, ocurrida en noviembre del año pasado, en Tigre, declararon hoy ante la justicia que luego de su externación de la clínica de Olivos lo vieron “normal” o «bien», y señalaron al neurocirujano Leopoldo Luque, uno de los imputados, como el médico de cabecera.

Se trata de Claudia Nora «Cali», Ana Estela y Rita Mabel «Kitty» Maradona, quienes declararon esta tarde como testigos en la Fiscalía General de San Isidro.

“El último día que lo vi fue el día de la externación, lo vi en la casa cuando llegaba, en la casa de Tigre, la última casa, donde el falleció (…). Yo lo vi bien porque él habló conmigo, bajó caminando de la ambulancia”, recordó “Kitty», según su declaración a la que tuvo acceso Télam.

Y luego expresó que ella no tuvo “ningún contacto telefónico después” de esa visita y que “había un grupo de chat en el que estaban las hijas” y ella porque la habían elegido para que les hiciera saber a sus hermanas las novedades.

“El médico que siempre iba a verlo era el Dr. Luque. No sé de otro médico (…) Con Luque se dejaba atender, pero a veces venía a revisarlo y Diego decía ‘hoy no, que se vaya’. Una vez estuve presente cuando pasó esto”, añadió la testigo.

A su turno, Ana Estela dijo: “El último día que yo lo vi fue en el clínica, al otro día de haberse operado (…) Estaba bien. Lo único que me dijo, a preguntas mías de si estaba bien o si le dolía algo, fue que le dolía el alma”.

Luego dijo que ella “siempre” veía a “al Dr. Luque” junto a su hermano, ya que éste “siempre estuvo a su lado” hacía “como cuatro años”, que la relación entre ambos “era muy buena” y que Diego “se dejaba revisar por él”.

Por su parte, Claudia dijo que el último domicilio de Diego que ella conoció fue el de Bella Vista y que cuando hablaban por teléfono “lo notaba muy triste”.

“Se sentía muy solo ya que no nos podía ver”, indicó aunque sobre el estado de salud señaló: “Yo lo escuchaba normal, pero no sé, no lo veía.”

A su vez, esta testigo aclaró que ella se enteraba de las novedades de su hermano a través de “Kitty”, que era la que participaba del chat con las hijas de Diego.

Maradona, la mayor figura de la historia del fútbol mundial, murió a los 60 años de un edema pulmonar y una falla cardíaca el 25 de noviembre de 2020 al mediodía, en una casa del barrio privado San Andrés, de Tigre, donde transitaba la internación domiciliaria que está bajo investigación penal en la justicia de San Isidro.

Tras las conclusiones de una junta médica, siete profesionales de la salud fueron imputados por «homicidio simple con dolo eventual», figura penal que prevé de 8 a 25 años de prisión y que fue elegida por los fiscales tras una investigación en la que concluyeron que el equipo médico de Maradona fue «deficiente», «temerario» e «indiferente», y que sabía que el «10» podía morirse y no hizo nada para evitarlo.

Los imputados son el neurocirujano y médico de cabecera del exfutbolista, Luque (39); la psiquiatra Agustina Cosachov (36); el psicólogo Carlos Ángel «Charly» Díaz (29); los enfermeros Ricardo Omar Almirón (38) y Dahiana Gisela Madrid (36); su coordinador, Mariano Ariel Perroni (40); y la médica coordinadora de la empresa Swiss Medical Nancy Forlini (52).