El director técnico de la Selección Argentina cuestionó el impacto de los ‘cooling breaks’ en el ritmo de juego y aseguró que transforman el fútbol en un deporte de «cuatro tiempos».
En la antesala del crucial encuentro frente a Austria por la segunda fecha del Grupo J, Lionel Scaloni alzó la voz en el Dallas Stadium para expresar su profundo desacuerdo con las pausas de hidratación obligatorias implementadas por la FIFA en este Mundial 2026. El entrenador de la Selección Argentina criticó la rigidez de la medida y cómo estas interrupciones constantes rompen de manera drástica el desarrollo natural de los partidos.
El técnico argentino analizó en conferencia de prensa que la pausa constante ayuda al equipo más débil al darle tiempo de recuperación y preparación. Scaloni se mostró crítico con la desnaturalización del juego: «Eso de cuatro tiempos parece irreal. Creo que al final se hizo para tener más tiempo y se hace un poco cortado».
Una paradoja táctica en los bancos
El director técnico argentino también puntualizó lo extraño que resulta para los cuerpos técnicos adaptarse a este nuevo formato de dirección. «Todo lo que tenga en la cabeza puede cambiar en base a lo que pase en esos 22 minutos», detalló en referencia al momento estimativo en que los árbitros detienen el juego en cada mitad.
Sobre la gestión del tiempo, el DT señaló que el entretiempo se reduce a poco más de tres minutos para hablar con los jugadores. Asimismo, remarcó que el cuerpo técnico de la Albiceleste prefiere mantener su método tradicional de comunicación directa, apostando por el «mano a mano» por encima de la tecnología.
El estado de Messi y el foco en Austria
Más allá de la controversia reglamentaria, Scaloni aprovechó la conferencia para llevar tranquilidad respecto al capitán del equipo. El entrenador aseguró que Lionel Messi se encuentra en óptimas condiciones físicas y anímicas para afrontar el compromiso ante el seleccionado europeo.
De igual manera, el técnico advirtió que el plantel no se confía tras el debut y que el certamen viene demostrando una paridad absoluta: «Austria es un rival difícil, con muy buenos jugadores. Presiona bien e hizo una gran clasificación. Sin dudas será un partido complicado». Argentina buscará revalidar sus credenciales frente a los dirigidos por Ralf Rangnick, bajo un clima sofocante que obligará al equipo no solo a batallar contra el rival, sino también contra el reloj fragmentado del nuevo orden de la FIFA.
