Luego de un fin de semana auspicioso para el castigado turismo, las imágenes de la costa parecen reflejar una realidad paralela en donde el coronavirus no existe.
Playas atestadas de gente que no cumplían las medidas de prevención, fiestas clandestinas, y una curva de casos que crece día a día, parecería dejar en claro que nada hemos aprendido.



Cuando se tomaron medidas de restricción para la protección de la salud pública, una gran parte de la sociedad reclamaba libertad, acusando al estado de ser una “ infectadura» que limitaba los derechos fundamentales, y que debía dejarse todo en manos de la responsabilidad social.
Ahora que las limitaciones se relajaron , y es momento de poner en práctica todo lo aprendido en estos meses y ejercer la tan ponderada «responsabilidad social«, se evidenció un comportamiento imprudente, donde el disfrute individual parece más importante que la salud colectiva.
Si nuevamente se retrocede de fase y el sistema de salud entra en momentos críticos la responsabilidad será del Estado…?
Es momento de retomar los cuidados, ser conscientes que el verano por sí sólo no termina con este virus que puso al mundo de rodillas.El ejemplo es lo sucedido en Europa donde se vivió una temporada de verano a full, como si nada sucediera, y la consecuencia fue el incremento de casos en forma exponencial. Hasta los sistemas de salud de países más desarrollados, esos que tanto nos gusta mirar para compararnos, no pueden contener la tan temida segunda ola de contagios, agravado por una variante de covid-19 más contagiosa.
Las consecuencias de este comportamiento social pueden ser trágicas, cuántos muertos más habrá que contabilizar para ser responsables?
Estamos a tiempo , depende de nosotros.
Sin Filtro » Las Noticias Sin Maquillaje»
