Luego de casi un mes de lucha y siete intervenciones quirúrgicas, Bastián Jerez, el niño de 8 años que sufrió un grave accidente en los médanos, fue derivado desde Mar del Plata a un centro de alta complejidad en el AMBA para iniciar su rehabilitación.
Este lunes por la mañana se concretó el esperado traslado de Bastián Jerez hacia la zona metropolitana de Buenos Aires. El menor, que permanecía internado en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata desde mediados de enero, fue movilizado en un vuelo sanitario tras mostrar signos de estabilidad clínica que permiten continuar su tratamiento en una institución privada especializada.
Un mes de lucha crítica
El accidente ocurrió el pasado 12 de enero en la zona de «La Frontera», en Pinamar, cuando el vehículo tipo UTV en el que viajaba Bastián chocó de frente contra una camioneta Volkswagen Amarok. Desde aquel impacto, el niño atravesó un cuadro extremadamente delicado que incluyó:
–Siete cirugías: La última de ellas realizada la semana pasada para optimizar el drenaje de líquido cefalorraquídeo.
–Coma farmacológico: Bastián logró despertar del coma hace apenas unos días, reconociendo a su familia y regalando las primeras sonrisas que trajeron alivio a su entorno.
El traslado al AMBA
El operativo de traslado se organizó bajo la modalidad de código rojo inicial para garantizar la seguridad del paciente. Según informaron fuentes médicas y el Ministerio de Salud bonaerense, el destino es una clínica privada en la zona de San Justo, La Matanza, donde se enfocarán en su rehabilitación neurológica y motora.
«Estamos muy orgullosos de vos», había expresado su madre, Macarena, en redes sociales al ver los avances de su hijo. Aunque el pronóstico sigue siendo de cuidado, la posibilidad de que Bastián continúe su recuperación más cerca de su hogar en Moreno marca un hito fundamental en su evolución.
El debate por la seguridad en dunas
El caso de Bastián volvió a poner en el centro del debate la falta de control en los predios privados de Pinamar, donde vehículos de gran porte y recreativos circulan sin regulaciones estrictas, dejando un saldo de heridos que se repite cada temporada.
