El jefe de Gabinete oficializó su presentación tras los fuertes reclamos de la oposición y de la vicepresidenta Victoria Villarruel. Buscará desactivar el pedido de interpelación y una eventual moción de censura.
En medio de una profunda crisis política provocada por las denuncias sobre su situación patrimonial, el jefe de Gabinete de Ministros, Manuel Adorni, confirmó mediante una nota oficial que se presentará en el Senado de la Nación el próximo jueves 2 de julio. La decisión busca descomprimir la intensa presión de los bloques opositores y de sectores aliados que amenazaban con avanzar hacia una interpelación parlamentaria y su posterior destitución.
El funcionario nacional remitió un escrito formal a la presidencia de la Cámara Alta, encabezada por Victoria Villarruel, notificando su disposición para brindar el informe de gestión número 146, en estricto cumplimiento con el artículo 101 de la Constitución Nacional. La jugada del Gobierno de coordinar esta fecha apunta directamente a frenar la ofensiva del peronismo y contener el malestar de bancadas dialoguistas como el PRO y la UCR.
Un clima de máxima tensión política
La comparecencia del ministro coordinador ocurrirá en un escenario extremadamente adverso. Durante las últimas semanas, Adorni quedó en el ojo del huracán tras la presentación de su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción, donde admitió haber omitido el equivalente a medio millón de dólares bajo el argumento de tratarse de «ahorros en negro» e inversiones históricas en criptomonedas.
Esta situación derivó en una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito encabezada por el juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita. La controversia no solo unificó los reclamos de la oposición dura, sino que además resquebrajó el blindaje legislativo de los sectores aliados, quienes catalogaron los hechos como una falta grave y exigían explicaciones inmediatas.
La presión interna de Villarruel
El trámite parlamentario también expuso las grietas de la propia interna oficialista. Días atrás, la vicepresidenta Victoria Villarruel había endurecido públicamente su postura al calificar de «vergonzosas» las explicaciones de Adorni y recordarle por vía epistolar que no asistía a rendir cuentas a la Cámara Alta desde que asumió sus funciones ejecutivas, habiéndose salteado los plazos previstos para mayo.
A contrarreloj y pocas horas antes de una reunión clave de Labor Parlamentaria, la Casa Rosada activó el mecanismo administrativo para garantizar la presencia del jefe de Gabinete a principios de mes. Con esta estrategia, el Poder Ejecutivo pretende circunscribir la jornada a un informe técnico sobre la marcha del Gobierno, intentando evitar que la sesión derive en un debate abierto exclusivamente enfocado en las cuentas privadas del funcionario.
De cara al 2 de julio, se abrirá el período reglamentario para que los senadores envíen sus preguntas por escrito. Las distintas bancadas ya adelantan un cuestionario histórico que combinará reclamos sobre el rumbo socioeconómico del país y pedidos urgentes de precisión sobre los activos fiscales del jefe de Gabinete.
