Se niegan a declarar imputados en el inicio del juicio por el secuestro y crimen de una adolescente

Los dos hombres que comenzaron hoy a ser juzgados por el secuestro extorsivo seguido de muerte de Xiomara Naomi Méndez, una adolescente de 15 años que en noviembre de 2018 fue capturada a la salida de una escuela del barrio porteño de Flores y hallada asfixiada en el auto en el que la tenían cautiva, se negaron a declarar ante el tribunal, informaron fuentes judiciales.

Se trata de Bruno Martín Cortez (38) y Luis Alberto Fernández (43), quienes comenzaron a ser juzgados por el Tribunal Oral Federal 6 por “secuestro extorsivo quíntuplemente agravado por haber obtenido el pago del rescate, por ser la víctima una menor de edad, por la existencia de un vínculo de respeto, por la intervención de varias personas y por causar intencionalmente la muerte de la víctima”, delito que prevé como única pena la prisión perpetua.

El debate oral que comenzó cerca de las 7.30 de esta mañana fue seguido de manera virtual por los jueces Sabrina Namer, Rodrigo Giménez Uriburu, Guillermo Costabel, por la fiscal Gabriela Baigún y por los dos acusados desde su lugar de alojamiento en cárceles federales.

Según las fuentes judiciales, el juicio comenzó con la lectura de la requisitoria de elevación a juicio de la fiscal de instrucción María Alejandra Mángano y, tras la negativa de declarar de ambos imputados, se leyeron las indagatorias brindadas por los acusados en la etapa de instrucción.

Luego, el tribunal decidió pasar a un cuarto intermedio hasta dentro de dos semanas, cuando comenzarán a declarar los testigos.

Según la investigación fiscal, el hecho ocurrió entre el 20 y 21 de noviembre de 2018 cuando “Fernández y Cortez sustrajeron, retuvieron, ocultaron a la joven menor de edad a quien intencionalmente le provocaron la muerte”.

La adolescente de 15 años, hija de inmigrantes peruanos, fue secuestrada a las 17.15 del día inicial del hecho cuando salió del Liceo número 5 “Pascual Guaglianone”, ubicado en Carabobo 297, en Flores.

La adolescente fue interceptada por un hombre -luego identificado como Fernández, conocido de la familia- que le gritó “Naomi”, por lo que la chica le dijo a una amiga “me vinieron a buscar” y se subió a un Fiat Duna rojo.

Media hora más tarde, la madre de la adolescente recibió desde el WhatsApp del celular de su propia hija, el primer mensaje de audio extorsivo: “Patri, tengo a tu hija Naomi. Llamame rápido, urgente”.

En el siguiente mensaje, cuyas transcripciones constan en el expediente, se escuchan los llantos de la menor de edad y al secuestrador pidiéndole a la chica que le diga a su madre dónde estaba y qué le había pasado.

“Me das 50.000 pesos y dos kilos y te la largo ya, sino, no la ves más”, fue el primer pedido de rescate en el que el captor no sólo exigía dinero, sino también cocaína.

Tras ese llamado, la mujer realizó la denuncia en la comisaría comunal 9 de la Policía de la Ciudad y horas más tarde pagó un rescate de 30.000 pesos que dejó detrás de la rueda de un auto estacionado frente a una gomería en el cruce de las avenidas Chiclana y Boedo.

“Yo cuento la plata y la suelto”, le dijo uno de los delincuentes, pero la promesa no se cumplió, ya que a esa hora, por lo que luego determinó la autopsia, Naomi ya estaba muerta.

Todo terminó unas horas más tarde, con Fernández y Corte detenidos tras una persecución por el Acceso Oeste, que terminó con los presuntos secuestradores chocando en la bajada del peaje de la localidad bonaerense de Ituzaingó.

Adentro del auto, la policía encontró muerta en el piso de la parte trasera a la adolescente, que estaba tapada con una frazada, con la cabeza cubierta por un buzo, amordazada y cinta de embalar alrededor del cuello, donde a su vez tenía una varilla de madera sujeta a modo de torniquete y una soga atada al cinturón de seguridad.

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