La manera en la que el cerebro crece, está influenciada fuertemente por las experiencias que, desde niños, construímos con el mundo que nos rodea. Y, en este sentido, el juego tiene un papel decisivo. Jugar sienta las bases para el desarrollo de conocimientos y competencias sociales y emocionales. A través del juego, los niños y niñas forjan vínculos con los demás, y aprenden a compartir, negociar y resolver conflictos, además de que contribuye a reforzar la autoafirmación y la confianza. Especialistas en desarrollo infantil del Área de Lenguaje del Hospital…
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