El nuevo valor de quienes desarrollan tecnología está en entender qué problema resolver, para quién y con qué propósito. Durante décadas, programar significó dominar lenguajes, comprender cómo comunicarse con una computadora y convertir una idea en código. Ese modelo está cambiando de manera acelerada. Con la inteligencia artificial generativa, el lenguaje natural se convirtió también en una forma de dar instrucciones a las máquinas. Hoy, nuestra propia lengua puede funcionar como un lenguaje de programación. La transformación amplió el acceso a la creación tecnológica. Ideas que antes quedaban detenidas porque…
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