Se entiende que la advertencia va para todas las razas. Los refranes se construyen con un lenguaje poco enredado, son tan fáciles de entender como de memorizar, más los de animales. Muerto el perro se acabó la rabia, enuncia otro. El perro de éste ladra y ladra, para que nadie tema Perro que ladra no muerde Dicen -los que saben- que el origen exacto de este refrán se ubica hace unos tres siglos. Fueron pueblos campesinos de la Europa Oriental los primeros en analizar que los perros, al pastorear las ovejas,…
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