La justicia argentina puso la lupa sobre una red de médicos que organizaba eventos privados denominados «Propo fest», donde se utilizaban potentes anestésicos sustraídos de centros de salud. Una investigación judicial ha dejado al descubierto una práctica alarmante en el ámbito médico de Buenos Aires: la organización de fiestas clandestinas en las que se consumían propofol y fentanilo, drogas de uso estrictamente hospitalario. El caso, que ha conmocionado a la comunidad médica, salió a la luz tras la muerte del anestesiólogo Alejandro Salazar, de 31 años, quien fue hallado sin vida en…
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