Helados y selfies: el sueño centennial hecho museo

Pensada en su totalidad como un recorrido instagrameable, el «experium» de tres pisos y trece instalaciones multisensoriales ofrece comer helado en una suerte de parque de diversiones con hamacas, toboganes y una pileta repleta de granas de colores. (Por: Mercedes Ezquiaga) Sumergirse en una pileta repleta de granas de colores, lanzarse por un tobogán de casi tres pisos de altura, caminar entre bananas colgantes de colores, ingresar a un vagón de subte iluminado con luces de neón rosas chicle y comer helado en casi cada una de las salas es lo que…

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