Hace más de 10 días que el gobierno no logra tomar la iniciativa de la agenda pública. Una seguidilla de temas —Adorni Week, la inflación que no perfora el 2%, empresas que cierran, desempleo en alza, el caso Libra y las internas del oficialismo— configuran un escenario incómodo: el gobierno dejó de marcar el ritmo y pasó a reaccionar. En Argentina esto no es menor. Porque quien pierde la agenda, pierde poder. Un gobierno que oscila: La situación vuelve a mostrar una característica estructural de esta gestión: su capacidad de…
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