Desde el este de China, un activista anónimo, identificado como Chen, dedica sus noches a infiltrarse en redes clandestinas donde se promueve la tortura y asesinato de gatos. Según una investigación exclusiva de CNN, estas comunidades han crecido de manera alarmante en el último año, utilizando plataformas digitales para compartir contenido gráfico y generar ingresos económicos. Una práctica aberrante con fines perversos Los consumidores de estos videos suelen estar vinculados a un fetiche conocido como zoosadismo, el cual implica obtener placer a través de la crueldad infligida a los animales. Los perpetradores de estos actos, en su mayoría residentes en China, han…
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