La jefa del bloque libertario en el Senado se ausentará del encuentro con los legisladores de la Cámara Alta. Desde su entorno justifican el faltazo por obligaciones parlamentarias, pero el movimiento expone un nuevo gesto de diferenciación política.
En medio de un clima de creciente hermetismo y negociaciones febriles, la senadora Patricia Bullrich decidió no asistir a la reunión que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, convocó para este martes en la Casa Rosada con los legisladores de La Libertad Avanza (LLA). La cita estaba programada como una instancia de coordinación metodológica previa a la sesión de este jueves en el Congreso, donde la oposición amenaza con avanzar en un pedido de interpelación contra el funcionario nacional.
Desde el despacho de la titular de la bancada oficialista argumentaron que la ausencia responde estrictamente a problemas de agenda. Según explicaron fuentes de su entorno, Bullrich «no puede asistir» debido a que debe encabezar de forma presunta la reunión de Labor Parlamentaria en el Senado. En dicha instancia, la exministra buscará tejer alianzas con sectores dialoguistas de la oposición para retrasar el tratamiento de los proyectos que exigen explicaciones a Adorni.
Cortocircuitos internos y estrategia en el Senado
A pesar de las justificaciones operativas, en los pasillos de Balcarce 50 el faltazo se interpreta como un nuevo capítulo de la marcada autonomía política que viene ensayando Bullrich frente al riñón del Poder Ejecutivo. La relación entre la senadora y el jefe de Gabinete arrastra semanas de fricciones institucionales:
Exigencia patrimonial: A principios de junio, Bullrich reclamó públicamente que Adorni presentara su declaración jurada tras ser denunciado por presunto enriquecimiento ilícito.
Cuestión ética: La legisladora llegó a calificar las inconsistencias del funcionario como una «omisión ética», marcando una línea discursiva separada de la defensa cerrada que realiza la Casa Rosada.
Pliegos judiciales: El distanciamiento sumó antecedentes cuando la jefa de bloque puso a disposición su renuncia tras rechazar el freno oficialista al pliego de una magistrada federal.
El porvenir del debate parlamentario
El objetivo central del oficialismo en el Senado es conseguir los votos necesarios para blindar a Adorni. La Libertad Avanza cuenta actualmente con 21 legisladores propios y busca sumar el respaldo de aliados provinciales y sectores del radicalismo para alcanzar un piso de 25 voluntades. Con ese número estratégico, la fuerza gobernante lograría postergar el interrogatorio y encauzar la agenda hacia el informe de gestión pautado originalmente para el 2 de julio.
Mientras la vicepresidenta de la Cámara Alta y el resto de la bancada asisten a las tandas de reuniones en la sede de Gobierno, la jugada de Bullrich redobla la apuesta en su rol de articuladora en el Congreso, demostrando que mantiene el control de la agenda legislativa propia sin subordinarse de forma directa a las directivas de la Jefatura de Gabinete.
